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Ciencia

Un becario de 17 años llegó a la NASA y en su tercer día encontró algo que, paradojicamente, nadie había visto: un planeta gigante donde brillan dos soles

Wolf Cukier tenía 17 años cuando descubrió un planeta casi siete veces mayor que la Tierra durante sus prácticas en la NASA. A 1.300 años luz, aquel mundo orbita dos estrellas y escondía otra sorpresa.
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El tercer día de unas prácticas suele dedicarse a conocer el equipo, aprender los procedimientos y familiarizarse con las tareas. Pero para Wolf Cukier, un estudiante estadounidense de apenas 17 años, terminó convirtiéndose en el comienzo de un descubrimiento astronómico extraordinario. Mientras examinaba datos de un telescopio espacial de la NASA, encontró una señal que no encajaba con lo que estaba buscando.

Lo que había detectado era un planeta desconocido, situado a unos 1.300 años luz de la Tierra, con un tamaño cercano a siete veces el de nuestro mundo. Y tenía una particularidad todavía más sorprendente: no giraba alrededor de una sola estrella, sino de dos soles que orbitaban entre sí.

La historia ocurrió en 2019 y se hizo pública en enero de 2020. Pero lo más interesante es que aquel descubrimiento no terminó ahí. Tres años después, los astrónomos encontraron otro planeta en el mismo sistema, convirtiéndolo en uno de los ejemplos más interesantes para estudiar cómo se forman mundos alrededor de estrellas dobles.

Tenía 17 años y encontró un planeta donde los científicos buscaban eclipses estelares

Un becario de 17 años llegó a la NASA y en su tercer día encontró algo que, paradojicamente, nadie había visto: un planeta gigante donde brillan dos soles
Wolf Cukier tenía 17 años cuando identificó la señal que conduciría al descubrimiento de TOI 1338 b. El hallazgo ocurrió durante el verano de 2019 y fue anunciado oficialmente en enero de 2020. © Wolf Cukier.

Cukier realizaba sus prácticas de verano en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Maryland. Su trabajo consistía en revisar información del satélite TESS, una misión dedicada a buscar exoplanetas mediante pequeñas variaciones en el brillo de las estrellas.

En particular, analizaba sistemas binarios eclipsantes, formados por dos estrellas que giran una alrededor de otra y que, desde nuestra perspectiva, se ocultan parcialmente de manera periódica. Sin embargo, encontró una disminución de brillo cuyo momento no coincidía con el patrón esperado. La señal correspondía al tránsito de un planeta frente a una de las estrellas. Según relató la NASA en su comunicado original de enero de 2020, aquella observación permitió identificar TOI 1338 b, el primer planeta circumbinario descubierto por la misión TESS.

El planeta tenía un radio estimado inicialmente en unas 6,9 veces el terrestre y completaba una órbita aproximadamente cada 95 días. Las dos estrellas centrales, mientras tanto, giraban entre sí cada 15 días. Una es ligeramente más masiva que nuestro Sol; la otra es bastante más pequeña, fría y tenue. Esto significa que, desde ciertas posiciones cercanas al planeta, podrían observarse dos estrellas en el cielo, una situación que recuerda al planeta Tatooine de Star Wars.

El planeta parecía único, hasta que los astrónomos descubrieron que tenía compañía

Un becario de 17 años llegó a la NASA y en su tercer día encontró algo que, paradojicamente, nadie había visto: un planeta gigante donde brillan dos soles
El sistema TOI 1338 contiene dos estrellas que orbitan entre sí y al menos dos planetas confirmados. Sus órbitas ofrecen información sobre cómo pueden formarse y permanecer estables los sistemas planetarios alrededor de estrellas binarias. © NASA Goddard / TESS.

Durante los primeros años, TOI 1338 b fue el único planeta confirmado alrededor de sus dos estrellas. Sin embargo, en 2023 un equipo internacional encontró otro mundo en el mismo sistema, utilizando una técnica completamente diferente.

El nuevo planeta, denominado TOI 1338 c o BEBOP-1 c, fue identificado mediante velocidades radiales: pequeñas variaciones en el movimiento de las estrellas provocadas por la atracción gravitatoria de los cuerpos que las orbitan. El estudio publicado en Nature Astronomy estableció que el segundo planeta tiene una masa estimada de unas 65 veces la terrestre y completa una órbita alrededor de ambas estrellas aproximadamente cada 215,5 días.

La importancia del resultado va mucho más allá de sumar otro exoplaneta. Los sistemas con dos estrellas presentan condiciones gravitatorias complejas, por lo que estudiar sus planetas permite comprobar cómo se forman y evolucionan mundos bajo circunstancias diferentes de las de nuestro sistema solar.

Una señal casi imperceptible abrió una ventana hacia otros mundos

Un becario de 17 años llegó a la NASA y en su tercer día encontró algo que, paradojicamente, nadie había visto: un planeta gigante donde brillan dos soles
El satélite TESS de la NASA busca planetas fuera del sistema solar analizando pequeñas disminuciones en el brillo de las estrellas. Sus datos permitieron identificar TOI 1338 b y continúan siendo fundamentales para la investigación de exoplanetas. © NASA / MIT / TESS.

Lo que hace extraordinaria la historia de Cukier no es únicamente su edad. Su descubrimiento demuestra el valor de revisar cuidadosamente los datos que producen las grandes misiones astronómicas. TESS observa miles de estrellas buscando cambios de luminosidad, pero distinguir un tránsito planetario de un eclipse estelar puede resultar especialmente complicado cuando ambas estrellas se encuentran en movimiento.

En TOI 1338, la posición cambiante de las estrellas provoca que los tránsitos del planeta no se repitan con intervalos perfectamente regulares, dificultando su detección mediante métodos automáticos convencionales. El Archivo de Exoplanetas de la NASA confirma actualmente dos planetas en este sistema, descubierto inicialmente gracias a aquella anomalía observada por el estudiante.

La historia también deja una lección sobre el progreso científico: un descubrimiento aparentemente completo puede convertirse en el primer capítulo de algo mucho más grande. En 2019, un estudiante de 17 años encontró un planeta que nadie había detectado. En 2023, otros investigadores demostraron que aquel mundo tenía compañía. Y hoy el sistema sigue siendo un laboratorio excepcional para estudiar cómo pueden existir planetas alrededor de dos soles.

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