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Ciencia

El cometa 3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y acaba de revelar una pista inesperada sobre su origen. La respuesta estaba escondida en su cola

El cometa interestelar 3I/ATLAS sigue sorprendiendo a los astrónomos. Un estudio de sus gases revela que pudo formarse a temperaturas inferiores a los -240 °C, en una región remota de un sistema planetario desconocido.
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Hay objetos que atraviesan el espacio transportando algo mucho más valioso que hielo y polvo. Son fragmentos de mundos que nunca hemos visto, restos de sistemas planetarios desconocidos que, por una combinación extraordinaria de circunstancias, terminan pasando cerca de nuestra estrella. El cometa 3I/ATLAS pertenece a ese grupo, y su breve visita está permitiendo investigar cómo pudo ser el lugar donde nació.

El tercer objeto interestelar confirmado en nuestro sistema solar ha vuelto a sorprender a los astrónomos. Esta vez, la clave no apareció en su trayectoria ni en su tamaño, sino en los gases que liberó después de acercarse al Sol.

Un equipo internacional liderado por la astrofísica Léa Ferellec, de la Universidad de Northumbria, encontró una composición química que apunta a temperaturas de formación inferiores a los -240 °C. Es una pista sobre un ambiente extremadamente frío, posiblemente situado en las regiones exteriores del sistema planetario del que procede.

El cometa 3I/ATLAS llevaba una pista química que sobrevivió a su viaje entre las estrellas

El cometa 3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y acaba de revelar una pista inesperada sobre su origen. La respuesta estaba escondida en su cola
El telescopio espacial Hubble captó esta imagen de 3I/ATLAS el 21 de julio de 2025. Su brillante envoltura de polvo rodea un núcleo helado que conserva información sobre su formación en otro sistema estelar. © NASA, ESA, David Jewitt (UCLA).

La investigación, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, utilizó el espectrógrafo WEAVE del telescopio William Herschel, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Los científicos analizaron la cola de plasma de 3I/ATLAS durante dos sesiones realizadas el 30 de noviembre y el 2 de diciembre de 2025. Identificaron cinco especies de moléculas ionizadas relacionadas con el nitrógeno, el monóxido de carbono, el dióxido de carbono, el agua y los hidrocarburos. Sin embargo, el dato verdaderamente revelador apareció al comparar el nitrógeno molecular con el monóxido de carbono.

Según el estudio científico original, esa relación indica que el cometa contiene una proporción de nitrógeno relativamente elevada frente a muchos cometas conocidos del sistema solar. Los modelos y las comparaciones experimentales vinculan esta característica con condiciones de formación muy frías. La temperatura estimada no corresponde al ambiente actual del cometa, sino a las condiciones bajo las cuales pudieron formarse y conservarse sus hielos.

Un telescopio en Canarias ha conseguido investigar un sistema planetario que nadie conoce

El cometa 3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y acaba de revelar una pista inesperada sobre su origen. La respuesta estaba escondida en su cola
El análisis realizado con WEAVE permite distinguir la distribución del polvo, el gas y los iones en 3I/ATLAS. Estas mediciones fueron fundamentales para conocer su composición. © Léa Ferellec / Royal Astronomical Society.

El aspecto más interesante del descubrimiento es que los investigadores no necesitan saber de qué estrella procede 3I/ATLAS para estudiar algunas de las condiciones de su nacimiento.

Los cometas pueden preservar materiales de las primeras etapas de formación de los sistemas planetarios. Cuando se aproximan a una estrella, el calentamiento libera parte de esos componentes, permitiendo analizarlos mediante espectroscopia. El instrumento WEAVE fue especialmente útil porque pudo estudiar simultáneamente distintas regiones de la cola ionizada, reconstruyendo cómo se distribuyen los gases a decenas de miles de kilómetros del núcleo.

La Royal Astronomical Society destacó que detectar cinco especies iónicas simultáneamente representa un resultado poco habitual incluso en cometas de nuestro propio sistema solar. La técnica permite investigar la química de un cuerpo formado alrededor de una estrella desconocida, aunque no ofrece una dirección precisa hacia su lugar de origen.

Una temperatura extrema y una pregunta que todavía no tiene respuesta

El cometa 3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y acaba de revelar una pista inesperada sobre su origen. La respuesta estaba escondida en su cola
La cámara JANUS de la misión Juice observó 3I/ATLAS desde una distancia superior a 180 millones de kilómetros. El resplandor verdoso corresponde a emisiones de gases de su envoltura. © ESA/Juice/JANUS.

La interpretación del equipo apunta a que 3I/ATLAS pudo formarse lejos de su estrella anfitriona, donde las temperaturas permitieron conservar compuestos especialmente volátiles.

Los resultados coinciden con otras investigaciones que han encontrado características químicas inusuales en este visitante. Un trabajo publicado en Nature Astronomy identificó relaciones isotópicas de carbono y nitrógeno diferentes de las habituales en los cometas del sistema solar, reforzando la importancia de estudiar sus materiales.

Hay, sin embargo, un límite importante. La abundancia de nitrógeno permite inferir condiciones físicas, pero no identificar directamente la estrella donde nació el cometa ni reconstruir todos los acontecimientos de su historia. Tampoco significa que sus materiales hayan permanecido completamente inalterados durante miles de millones de años. El calentamiento solar y los procesos químicos pueden modificar lo que observamos.

Aun con esas limitaciones, el descubrimiento demuestra algo fascinante: los astrónomos están aprendiendo a estudiar regiones de formación planetaria de otros sistemas estelares sin viajar hasta ellos. Y 3I/ATLAS podría ser solamente una primera muestra de lo que vendrá. Cada nuevo visitante interestelar ofrecerá otra oportunidad para descubrir hasta qué punto los planetas, los cometas y los hielos de nuestra región de la galaxia se parecen a los que se formaron alrededor de otras estrellas.

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