Durante más de siglo y medio, las excavaciones de Troya han recuperado fragmentos de una historia que durante generaciones estuvo rodeada de leyendas. Murallas, armas, objetos ceremoniales y restos de viviendas han permitido reconstruir las sucesivas ciudades que ocuparon este rincón de la actual Turquía. Sin embargo, faltaba una pieza sorprendentemente cotidiana: un instrumento musical.
Eso acaba de cambiar. Los arqueólogos que trabajan en el yacimiento han descubierto una flauta fabricada con hueso de aproximadamente 2.800 años de antigüedad, el primer instrumento musical identificado durante los más de 160 años de investigaciones arqueológicas en Troya.
El anuncio, realizado el 22 de octubre por el Ministerio de Cultura y Turismo turco, incluye otro hallazgo extraordinario: la cabeza de una pequeña figura humana de hace unos 4.500 años. Dos objetos separados por cerca de 1.700 años que muestran una faceta diferente de un lugar conocido principalmente por sus guerras y fortificaciones.
La primera flauta de Troya apareció donde los arqueólogos llevaban décadas buscando respuestas

La pieza fue encontrada en un depósito arqueológico correspondiente al periodo Arcaico, aproximadamente en el siglo VIII antes de Cristo. Es una época particularmente interesante porque coincide con el horizonte tradicional en el que se sitúa la composición de los poemas atribuidos a Homero. Según confirmó la agencia Anadolu, que recogió el anuncio oficial del Ministerio turco, el instrumento apareció durante la campaña de excavaciones de 2026, dirigida por el arqueólogo Rüstem Aslan, de la Universidad Onsekiz Mart de Çanakkale.
El valor de la flauta no reside en que sea el instrumento musical más antiguo conocido. Existen flautas prehistóricas con decenas de miles de años de antigüedad. Su importancia está en que proporciona una evidencia material que hasta ahora faltaba en el registro arqueológico de Troya.
Los investigadores han recuperado una parte del instrumento, incluida una sección que permite estudiar su construcción. Sin embargo, todavía no se han divulgado datos suficientes para determinar su extensión original, la especie animal de la que procede el hueso o las características exactas de su sonido. La preservación resulta especialmente significativa porque los instrumentos hechos con materiales orgánicos son vulnerables a la descomposición. Su ausencia en un yacimiento no significa necesariamente que sus habitantes desconocieran la música.
Homero escribió sobre las flautas de Troya. Ahora hay una prueba arqueológica de que allí se hacía música

El descubrimiento tiene una conexión literaria imposible de ignorar. En el canto X de la Ilíada, Homero describe al ejército troyano reunido alrededor de sus hogueras, mientras el sonido de flautas y otros instrumentos musicales llega hasta el campamento griego.
La coincidencia cronológica resulta fascinante: el instrumento recién descubierto pertenece aproximadamente al mismo horizonte histórico en el que tradicionalmente se sitúa la actividad del poeta. Pero esto no significa que la flauta se utilizara durante la legendaria guerra de Troya. El conflicto narrado por Homero suele situarse varios siglos antes, alrededor del final de la Edad del Bronce.
Según explicó Rüstem Aslan en declaraciones recogidas por Anadolu, el descubrimiento permite estudiar la relación entre la cultura musical documentada en el yacimiento y las tradiciones literarias posteriores, aunque no demuestra que los episodios homéricos sucedieran tal como fueron narrados.
La flauta aporta algo diferente y más concreto: una prueba de que los habitantes de la Troya histórica utilizaban instrumentos musicales durante el periodo Arcaico.
Un segundo hallazgo revela secretos de una Troya mucho más antigua

La flauta no fue el único objeto excepcional descubierto durante la campaña. Cerca de la puerta de la denominada Troya II, los arqueólogos recuperaron la cabeza de un pequeño ídolo antropomorfo fechado alrededor del 2500 a. C. A diferencia del instrumento musical, esta pieza pertenece a la Edad del Bronce Antigua, cuando Troya mantenía vínculos comerciales y culturales con otras comunidades del Egeo y de Anatolia.
La figura fue localizada dentro de un contexto arqueológico asociado a un incendio, un detalle importante porque permite estudiar el objeto junto con los materiales y estructuras que lo rodeaban. El Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, a través del anuncio de Mehmet Nuri Ersoy, considera que el descubrimiento ayudará a investigar las prácticas simbólicas de las comunidades que ocuparon Troya durante el tercer milenio antes de Cristo.
La importancia de ambos descubrimientos se entiende mejor al recordar que Troya no fue una única ciudad. Como explica la UNESCO en su documentación oficial, el asentamiento fue ocupado y transformado durante milenios, dejando sucesivos niveles arqueológicos que permiten estudiar las relaciones entre Anatolia y el Mediterráneo.
Los nuevos objetos serán estudiados y conservados como parte del patrimonio del yacimiento. Y aunque todavía no sabemos cómo sonaba aquella pequeña flauta, su descubrimiento permite incorporar un elemento esencial a la reconstrucción de Troya: la vida de quienes no aparecen en las grandes batallas. Porque detrás de las murallas que hicieron famosa a la ciudad también existieron personas que fabricaban objetos, compartían creencias y escuchaban música. Después de más de 160 años de excavaciones, la arqueología ha encontrado finalmente una huella material de esos sonidos.