En las aguas de Florida vive un depredador que parece diseñado para llamar la atención: cuerpo cubierto de rayas rojizas, grandes aletas desplegadas como abanicos y largas espinas venenosas. Su aspecto resulta fascinante para los buceadores, pero bajo esa apariencia extraordinaria se esconde uno de los problemas ecológicos más persistentes del Atlántico occidental.
El pez león, originario del Indo-Pacífico, se ha extendido por ecosistemas donde apenas encuentra depredadores capaces de controlar su población. Su presencia amenaza a numerosas especies nativas, especialmente a los pequeños peces que habitan los arrecifes. Para intentar contenerlo, Florida organiza desde hace años una competición de captura que acaba de alcanzar cifras récord. Durante el verano de 2026, 533 participantes retiraron 36.187 peces león del mar, una cantidad que supera en más de 5.000 ejemplares el resultado de la edición anterior.
Florida convirtió la lucha contra una especie invasora en una competición de pesca

El programa, denominado Lionfish Challenge, está organizado por la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC). Su funcionamiento combina la participación de buceadores recreativos con la actividad de pescadores comerciales, que reciben reconocimientos en función de las capturas registradas.
La edición de 2026 se celebró entre el 22 de mayo y el 14 de septiembre, con participantes distribuidos por distintas zonas costeras del estado. De acuerdo con el comunicado oficial de la FWC del 19 de octubre, los inscritos realizaron 1.468 salidas de buceo y lograron el mayor número de capturas desde la creación del programa. Entre los resultados individuales destaca Hunter Ledbetter, de Monroe County, que obtuvo el título de Rey del Pez León después de capturar 1.541 ejemplares. Helen Rodney, de Broward County, ganó la categoría femenina con 1.488 capturas.
La competición es gratuita y cuenta con puntos de control para verificar las capturas. No se limita a premiar a quienes obtienen las cifras más altas: también establece incentivos progresivos para fomentar una participación sostenida.
Un pez que llegó desde el otro lado del mundo y encontró un ecosistema vulnerable

La expansión del pez león constituye uno de los casos más conocidos de invasión biológica marina. Aunque pertenece naturalmente a los océanos Índico y Pacífico, comenzó a establecerse en el Atlántico occidental durante las últimas décadas del siglo XX. Su éxito no depende únicamente de su capacidad reproductiva. También es un depredador oportunista que consume numerosos peces y crustáceos pequeños, incluidos juveniles de especies importantes para el equilibrio de los arrecifes.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) recoge investigaciones que muestran que un solo pez león puede reducir hasta un 79% la incorporación de peces nativos jóvenes en determinadas condiciones experimentales.
La pérdida de especies herbívoras también puede favorecer el crecimiento de algas que compiten con los corales, añadiendo presión sobre ecosistemas ya afectados por el calentamiento oceánico, las enfermedades y la contaminación. Sus espinas venenosas representan otro desafío para las tareas de extracción. Aunque las picaduras pueden provocar dolor intenso y requieren precauciones, el pez león no suele atacar deliberadamente a las personas.
El récord es histórico, pero no significa que Florida haya ganado la batalla

La captura de más de 36.000 peces león supone un resultado importante para el programa, aunque no permite afirmar que la invasión esté retrocediendo en todo el estado.
Los ejemplares se reproducen rápidamente, ocupan distintos tipos de hábitats y pueden vivir a profundidades difíciles de alcanzar para los buceadores recreativos. Por eso, las extracciones periódicas suelen concentrarse en áreas accesibles, donde pueden reducir la presión sobre las especies locales. El programa oficial Lionfish Challenge de la FWC presenta estas competiciones como una herramienta de control continuado, no como una solución definitiva para erradicar la especie del Atlántico.
Además, el incremento de capturas puede responder a una mayor participación, a más salidas de buceo o a otros cambios en el esfuerzo de extracción. Por sí solo, no demuestra que la población total de peces león haya aumentado o disminuido.
La NOAA recuerda que los arrecifes del Atlántico y el Caribe ya sufren múltiples presiones ambientales. Reducir la presencia de un depredador invasor puede aliviar parte de esas amenazas, pero no sustituye otras medidas de conservación.
El desafío continúa incluso después de entregar los premios. Florida ha demostrado que cientos de personas pueden organizarse para retirar miles de ejemplares de una especie invasora. Lo que todavía debe determinarse es hasta qué punto ese esfuerzo sostenido consigue recuperar el equilibrio de los ecosistemas afectados. La victoria, por ahora, está en las cifras de participación y capturas. La recuperación de los arrecifes será una historia mucho más larga.