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Ciencia

Un científico comenzó a perder la sensibilidad en sus manos y nadie sabía por qué. La respuesta estaba en algo que bebía todos los días

Un estudiante de doctorado en Estados Unidos pasó semanas sufriendo síntomas neurológicos inexplicables. Un sabor extraño, un polvo blanco y una investigación entre colegas destaparon un caso inquietante.
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Durante semanas, un estudiante de doctorado de la Universidad de Wyoming, en Estados Unidos, sintió que su cuerpo comenzaba a fallar sin una explicación aparente. Primero apareció un hormigueo en las yemas de los dedos. Después llegó la debilidad en las piernas, el entumecimiento del brazo izquierdo y una dificultad cada vez mayor para realizar actividades cotidianas. Las consultas médicas no conseguían identificar el problema, mientras sus capacidades físicas y cognitivas seguían deteriorándose.

Había, sin embargo, una pista que parecía demasiado insignificante para explicar lo que estaba ocurriendo: el agua caliente que bebía habitualmente en su oficina tenía un sabor extraño. Cuando encontró un polvo blanco cerca de su cafetera, decidió pedir ayuda a otros investigadores de la universidad. Lo que descubrieron convirtió un problema médico desconcertante en una investigación criminal por presunto envenenamiento.

Una sustancia que estaba dañando su sistema nervioso

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La Universidad de Wyoming colabora con las autoridades mientras avanza el proceso judicial contra una estudiante acusada de contaminar la bebida de un compañero. © Tony Webster / Wikimedia.

A mediados de septiembre, la esposa del estudiante llevó una muestra de la sustancia al laboratorio de Tak Suyama, profesor de Química de la universidad. Junto con otro estudiante de doctorado, el investigador procesó el material hasta obtener un polvo que pudiera analizarse. Los resultados apuntaron a la presencia de acrilamida, una sustancia química con efectos neurotóxicos.

No se trataba de una contaminación alimentaria habitual. Aunque pequeñas cantidades de acrilamida pueden aparecer en productos como el café o los alimentos sometidos a altas temperaturas, las concentraciones detectadas eran extraordinariamente elevadas. Según la investigación recogida por Associated Press, los análisis permitieron aislar 63 miligramos de polvo blanco compatible con acrilamida a partir del agua de la cafetera.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos explica que la exposición significativa a la acrilamida puede provocar debilidad muscular, pérdida de sensibilidad, inestabilidad y problemas de coordinación. Sus efectos sobre el sistema nervioso pueden ser especialmente graves cuando la exposición se mantiene durante un periodo prolongado.

Aquello explicaba buena parte de los síntomas, incluidas las dificultades temporales que el estudiante experimentó para construir oraciones. Según Suyama, el cuadro podía confundirse inicialmente con una enfermedad neurodegenerativa. El químico también planteó que el calentamiento de la sustancia en la cafetera podría explicar el sabor amargo que había llamado la atención del afectado.

Las cámaras descubrieron algo que los análisis no podían explicar

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Los espacios de la Universidad de Wyoming, institución donde los análisis químicos y las cámaras de vigilancia permitieron avanzar en la investigación. © Shutterstock / TopMicrobialStock.

Una vez identificada la sustancia, la policía universitaria y el estudiante instalaron cámaras en la oficina que compartía con otra investigadora, Aili Wang, de 32 años. Las grabaciones obtenidas a finales de septiembre y principios de octubre mostraron, según la declaración jurada policial, a Wang revisando el escritorio de su compañero, manipulando cuadernos y examinando la cafetera.

Una de las secuencias más relevantes se registró poco después de la medianoche del 1 de octubre. Según los investigadores, las imágenes mostraban a Wang enjuagando la taza del estudiante con un líquido procedente de su propio recipiente.

La investigación también encontró un rastro digital. Una cuenta vinculada al correo universitario de Wang había realizado dos compras de acrilamida a través de eBay, una a finales de junio y otra en agosto. El 5 de octubre, esa misma cuenta solicitó eliminar su historial de pedidos, según los documentos judiciales.

El caso adquirió otra dimensión cuando los investigadores descubrieron que el estudiante afectado desarrollaba una tecnología pendiente de patente con posibles aplicaciones en tratamientos contra el cáncer y enfermedades neurológicas y genéticas. Wang había trabajado anteriormente en investigaciones relacionadas, aunque no se ha demostrado judicialmente que el supuesto envenenamiento respondiera a una disputa por propiedad intelectual.

Una detención en el aeropuerto y una investigación todavía abierta

Un científico comenzó a perder la sensibilidad en sus manos y nadie sabía por qué. La respuesta estaba en algo que bebía todos los días
El campus de la Universidad de Wyoming, donde un estudiante de doctorado denunció un presunto envenenamiento tras semanas de síntomas neurológicos. © ProgWork1 / Wikimedia.

El 6 de octubre, Wang fue detenida en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Los fiscales sostienen que intentaba abandonar Estados Unidos para regresar a China. Durante el arresto llevaba computadoras portátiles, dispositivos de almacenamiento y documentación que pasaron a formar parte de la investigación.

La estudiante enfrenta una acusación grave de agresión agravada y lesiones. Su fianza, inicialmente establecida en 200.000 dólares, fue elevada a 1,5 millones después de su detención. Wang conserva la presunción de inocencia y, según la información disponible al 17 de octubre, todavía no se había establecido una fecha para su comparecencia ante el tribunal.

Mientras tanto, el estudiante continúa bajo seguimiento médico. Su recuperación completa sigue siendo incierta. Para Mark Gomelsky, profesor que supervisaba las investigaciones de ambos estudiantes, lo ocurrido resultó difícil de asimilar: nunca había imaginado que alguien de su laboratorio pudiera estar involucrado en una situación semejante.

El episodio deja una inquietante paradoja: en un entorno dedicado a investigar enfermedades y desarrollar posibles tratamientos, una sustancia utilizada en el ámbito científico terminó siendo el centro de un presunto ataque contra uno de sus propios investigadores.

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