Los murciélagos suelen despertar temor y desconfianza, pero su importancia para los ecosistemas es mucho mayor de lo que imaginamos. Estos pequeños mamíferos voladores cumplen una función fundamental en el control de insectos y pueden convertirse en aliados estratégicos para proteger los bosques.
En Galicia, España, un proyecto científico busca aprovechar estas capacidades naturales para mejorar la biodiversidad y reducir la presencia de insectos perjudiciales en las plantaciones forestales.
La iniciativa está liderada por la consultora ambiental Arcea Xestión de Recursos Naturais, con financiación del programa de responsabilidad social corporativa de Ence.
Los murciélagos podrían ayudar a proteger las plantaciones forestales
El proyecto piloto, desarrollado durante 2026, pretende identificar las condiciones necesarias para favorecer la presencia de murciélagos en terrenos destinados a la producción de madera.
Estos animales se alimentan de numerosos insectos, algunos de los cuales pueden causar daños importantes a las plantaciones forestales.
Su presencia podría contribuir a mantener controladas determinadas poblaciones de insectos y reducir la necesidad de intervenciones contra las plagas. Sin embargo, existe un problema: los bosques comerciales no siempre ofrecen las condiciones adecuadas para que estos mamíferos puedan establecerse.
Muchas plantaciones se talan en ciclos de entre 20 y 40 años, un período insuficiente para que numerosos árboles desarrollen las cavidades naturales que utilizan los murciélagos como refugio.

Un problema ambiental que afecta a numerosas especies
Los investigadores identifican al menos 11 especies de murciélagos vinculadas a los ecosistemas forestales de Galicia. Algunas utilizan los árboles para descansar y reproducirse, mientras que otras dependen de estos espacios principalmente para alimentarse y desplazarse.
La transformación de los bosques en plantaciones homogéneas reduce la disponibilidad de refugios y puede perjudicar especialmente a las especies más exigentes. Como consecuencia, determinados ambientes forestales terminan siendo ocupados principalmente por especies generalistas, capaces de adaptarse a condiciones menos favorables.
Además, conocer el tamaño de las poblaciones resulta complicado porque muchos murciélagos viven dispersos entre árboles, construcciones y pequeños refugios difíciles de localizar.
Refugios, corredores naturales y monitoreo acústico
Para abordar esta situación, Arcea desarrolla una estrategia que combina investigación científica y actuaciones sobre el terreno.
Una de sus prioridades consiste en estudiar la instalación de refugios artificiales, la conservación de corredores vegetales y la creación de puntos de agua y alimentación. El trabajo de campo se concentra en los municipios gallegos de Ponte Caldelas y Cerdedo-Cotobade.
Allí, los especialistas registran la actividad de los murciélagos mediante dispositivos acústicos capaces de detectar sus emisiones ultrasónicas.
También identifican los elementos más importantes del hábitat y analizan cómo ha evolucionado la cobertura vegetal durante los últimos 25 años.
Una nueva forma de gestionar los bosques sin perjudicar la producción
Uno de los principales objetivos es demostrar que la conservación de la biodiversidad puede ser compatible con la actividad forestal.
El equipo elaborará recomendaciones para que los responsables de gestionar los montes puedan incorporar medidas de protección adaptadas a cada territorio.
La iniciativa también contempla actividades de sensibilización dirigidas especialmente a las comunidades de montes, que desempeñan un papel fundamental en las decisiones sobre estos espacios. Aunque todavía será necesario evaluar los resultados y comprobar su eficacia a largo plazo, el proyecto plantea una alternativa prometedora.
En lugar de considerar a los murciélagos una amenaza, Galicia busca reconocerlos como aliados naturales que podrían contribuir a mantener bosques más saludables, diversos y resistentes frente a determinadas plagas.