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Ciencia

Un error de hace medio siglo podría cambiar todo lo que sabemos sobre la vida en Marte: una hipótesis que nadie esperaba y deja atónitos a los expertos

Medio siglo después del histórico aterrizaje de Viking 1, una nueva interpretación de los datos originales reabre una pregunta que parecía resuelta y pone en duda una de las conclusiones más importantes de la exploración espacial.
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Durante décadas, la exploración de Marte estuvo marcada por una idea que parecía definitiva: las primeras misiones capaces de buscar vida en el planeta rojo no encontraron ninguna evidencia convincente. Esa conclusión orientó buena parte de las investigaciones posteriores, enfocadas en rastrear agua, antiguos ambientes habitables y señales de un pasado remoto. Sin embargo, una nueva revisión de aquellos experimentos sostiene que el verdadero hallazgo pudo haber estado frente a los científicos desde el principio y que, por un detalle técnico, nadie supo reconocerlo.

Medio siglo después, los datos de Viking vuelven a generar dudas

El 20 de julio de 1976 quedó grabado como una fecha histórica para la exploración espacial. Ese día, la misión Viking 1 consiguió aterrizar con éxito en Marte y comenzó una investigación sin precedentes sobre la superficie del planeta.

Marte parecía un planeta geológicamente simple, hasta que la NASA escuchó sus temblores. Los datos de InSight revelan un antiguo sistema magmático oculto bajo la corteza
© NASA/JPL-Caltech.

Durante los años siguientes, Viking 1 y su misión gemela recopilaron más de 50.000 imágenes y cartografiaron casi toda la superficie marciana. Pero su objetivo más ambicioso era otro: determinar si existía vida microscópica en el planeta. La versión oficial que quedó instalada fue clara. Los experimentos no ofrecieron pruebas concluyentes de microorganismos vivos, una conclusión que marcó durante décadas la estrategia de las agencias espaciales.

Ahora, un especialista en química y biología molecular sostiene que esa interpretación pudo haber sido equivocada.

Según explica en un libro reciente, el problema no fue la ausencia de señales, sino la forma en que fueron interpretadas. En ciencia, afirma, es mucho más sencillo declarar que no se encontró nada antes que anunciar un descubrimiento extraordinario que luego pueda resultar erróneo. Esa prudencia, necesaria para evitar falsos positivos, también puede provocar el efecto contrario: pasar por alto evidencias reales por miedo a equivocarse.

La hipótesis surgió tras revisar documentos originales de la misión conservados por la agencia espacial estadounidense. Al analizar los registros con una perspectiva química moderna, el investigador encontró indicios que, según su interpretación, fueron descartados demasiado rápido porque nadie logró explicar su origen.

El detalle técnico que podría haber cambiado toda la historia

Uno de los experimentos más importantes de Viking utilizó un instrumento capaz de identificar compuestos orgánicos presentes en el suelo marciano.

En aquel momento, los resultados fueron considerados negativos. Como los científicos no encontraron moléculas orgánicas de manera concluyente, asumieron que el terreno era prácticamente estéril. Sin embargo, años después ocurrió un descubrimiento que cambió por completo el contexto.

En 2008, otra misión de la NASA detectó que el suelo marciano contiene percloratos, unas sales capaces de destruir compuestos orgánicos cuando son sometidas a temperaturas elevadas. Y justamente eso era lo que hacía el experimento de Viking: calentaba las muestras del suelo hasta aproximadamente 500 grados Celsius antes de analizarlas.

Si los percloratos ya estaban presentes en aquellas muestras, gran parte de las moléculas orgánicas habrían sido destruidas antes de que el instrumento pudiera detectarlas correctamente. Desde esta perspectiva, los resultados negativos dejarían de ser una demostración de ausencia de vida para convertirse simplemente en una consecuencia del método utilizado.

La propuesta no asegura que Viking haya descubierto microorganismos vivos. Lo que plantea es que nunca existieron pruebas suficientemente sólidas para descartar esa posibilidad y que las evidencias disponibles fueron interpretadas con demasiada confianza.

Lo que cambiaría si realmente hubo vida en Marte

Las implicancias de esta hipótesis serían enormes para la ciencia.

Si Marte desarrolló vida de manera independiente, significaría que el surgimiento de organismos microscópicos podría ser un fenómeno mucho más común en el universo de lo que se pensaba hasta ahora. En otras palabras, si dos planetas vecinos lograron generar vida por separado, sería razonable imaginar que existen innumerables mundos con procesos similares.

Queremos colonizar Marte y hemos empezado por algo inesperado. Científicos cubren la Estación Espacial Internacional con musgo para comprobar si la vida más simple puede sobrevivir donde nada debería hacerlo
© Shutterstock / Juan Ramon Ramos.

Existe otra posibilidad igualmente fascinante.

Quizás la vida no apareció dos veces, sino que fue transportada entre ambos planetas mediante fragmentos de roca expulsados por grandes impactos. Diversos estudios sostienen que materiales marcianos llegaron a la Tierra y viceversa a lo largo de miles de millones de años. Si algún microorganismo logró sobrevivir a esos viajes extremos y adaptarse a ambientes completamente distintos, eso demostraría una resistencia biológica extraordinaria y ampliaría considerablemente las posibilidades de encontrar vida en otros sistemas planetarios.

Durante décadas, la mayoría de las misiones abandonó la búsqueda directa de organismos vivos para concentrarse en rastros de agua, minerales compatibles con antiguos ambientes habitables y posibles evidencias de vida pasada. La nueva interpretación sostiene que esa decisión pudo haber sido consecuencia de una lectura demasiado apresurada de los resultados obtenidos en los años setenta.

Aunque la comunidad científica sigue dividida y muchas investigaciones continúan considerando los experimentos de Viking como inconclusos, el debate volvió a instalarse con fuerza.

Después de cincuenta años, la gran pregunta ya no parece ser únicamente si existe vida en Marte, sino si la humanidad estuvo mucho más cerca de encontrarla de lo que siempre creyó.

[Fuente: The Guardian]

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