Saltar al contenido
Ciencia

Un fósil olvidado durante décadas acaba de cambiar lo que sabemos sobre los dinosaurios de cabeza abovedada. El esqueleto pertenece a un bebé que murió antes de cumplir un año

Un pequeño esqueleto descubierto en Canadá en 1973 ha resultado ser el paquicefalosáurido más joven jamás identificado. Su anatomía revela cómo eran estos dinosaurios cuando aún no habían desarrollado el famoso cráneo abombado que los caracteriza.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los dinosaurios con cráneos abovedados, conocidos como paquicefalosáuridos, suelen aparecer en libros y documentales como animales robustos con cabezas endurecidas capaces de resistir golpes. Sin embargo, esa imagen corresponde casi exclusivamente a individuos adultos. Un pequeño fósil descubierto en Canadá ha permitido asomarse a una etapa casi desconocida de su vida: la infancia.

Un esqueleto diminuto con una gran historia

El espécimen, catalogado como CMNFV 22039, mide apenas 90 centímetros de longitud. Fue descubierto en 1973 en la Formación Frenchman, en el sur de Saskatchewan, pero durante décadas pasó prácticamente desapercibido en las colecciones del Museo Canadiense de la Naturaleza.

En aquel momento se pensó que pertenecía a otro tipo de dinosaurio herbívoro. Solo recientemente, tras una revisión anatómica detallada realizada por el equipo del paleontólogo Bryan R. S. Moore, los investigadores comprendieron que estaban ante algo mucho más interesante: el individuo más joven conocido de un paquicefalosáurido.

El fósil data de hace unos 67 millones de años, apenas unos millones de años antes de la extinción masiva que acabaría con todos los dinosaurios no avianos.

Un dinosaurio que aún no tenía su famosa cabeza

Un fósil olvidado durante décadas acaba de cambiar lo que sabemos sobre los dinosaurios de cabeza abovedada. El esqueleto pertenece a un bebé que murió antes de cumplir un año
© Journal of Vertebrate Paleontology.

Los paquicefalosáuridos son conocidos por una característica muy particular: un cráneo extremadamente grueso y abombado. Estas estructuras óseas son tan resistentes que constituyen la mayor parte del registro fósil del grupo.

El problema es que ese predominio de cráneos ha sesgado durante décadas la información disponible. Sabemos bastante sobre sus cabezas, pero mucho menos sobre el resto del cuerpo, especialmente en individuos jóvenes. El nuevo ejemplar no conserva el cráneo, pero sí incluye vértebras, pelvis y elementos de las patas traseras. Lo sorprendente es que incluso sin la famosa cúpula craneal, el esqueleto ya presenta rasgos anatómicos que permiten identificarlo claramente como un paquicefalosáurido.

Entre ellos destacan características específicas en las articulaciones vertebrales y una configuración peculiar de la pelvis, donde el pubis es muy reducido y apenas participa en el borde de la cavidad de la cadera. Esto indica que muchos rasgos clave del grupo ya estaban presentes antes de que el cráneo desarrollara su estructura característica.

Un análisis microscópico revela su edad

Para determinar la edad del animal, los investigadores analizaron cortes microscópicos del hueso en la tibia y la fíbula. Este tipo de estudio, conocido como histología ósea, permite observar la estructura interna del tejido y detectar marcas de crecimiento que funcionan de forma similar a los anillos de un árbol.

En este caso, los científicos encontraron hueso inmaduro y ausencia de líneas de crecimiento anuales, lo que indica que el animal tenía menos de un año cuando murió.

Patas más largas que las de los adultos

Un fósil olvidado durante décadas acaba de cambiar lo que sabemos sobre los dinosaurios de cabeza abovedada. El esqueleto pertenece a un bebé que murió antes de cumplir un año
© Journal of Vertebrate Paleontology.

Otro detalle llamativo apareció al comparar las proporciones del esqueleto con las de paquicefalosaurios adultos. Las patas traseras del ejemplar juvenil eran proporcionalmente más largas y esbeltas que las de los adultos, que suelen tener cuerpos más robustos.

Esto sugiere que los jóvenes probablemente tenían una locomoción distinta. Es posible que fueran más rápidos o más ágiles, una ventaja importante para escapar de depredadores antes de alcanzar su tamaño definitivo. La diferencia recuerda a lo que ocurre en muchos animales actuales, donde los juveniles presentan proporciones corporales adaptadas a necesidades distintas a las de los adultos.

Un fósil pequeño que cambia una gran historia

Más allá del interés anatómico, el hallazgo también demuestra algo importante sobre el trabajo paleontológico: muchos descubrimientos aún esperan en las colecciones de los museos. El espécimen CMNFV 22039 estuvo almacenado durante más de cuarenta años antes de ser estudiado con detalle. Solo un análisis moderno, combinado con técnicas de modelado y comparación filogenética, permitió comprender su verdadero significado.

Gracias a este pequeño esqueleto, los científicos tienen ahora una visión más clara de cómo crecían los paquicefalosáuridos y cómo era su anatomía en las primeras etapas de vida. Y a veces, en paleontología, esa información no proviene de los gigantes más impresionantes, sino de un diminuto dinosaurio que ni siquiera había cumplido su primer año cuando murió hace 67 millones de años.

Compartir esta historia

Artículos relacionados