Durante años, la evolución del Tyrannosaurus rex estuvo plagada de incógnitas. Aunque se conocían sus antepasados más primitivos y sus versiones más evolucionadas, faltaba una pieza. Ahora, un estudio sobre fósiles encontrados en Mongolia hace más de medio siglo podría llenar ese vacío. El protagonista: un nuevo dinosaurio con nombre propio y un rol clave en la historia evolutiva.
Un descubrimiento inesperado en los archivos de Mongolia

Entre 1972 y 1973, un equipo paleontológico liderado por Altangerel Perley halló dos esqueletos parciales en la Formación Bayan Shireh. Durante décadas quedaron almacenados en silencio. Todo cambió cuando Jared Voris y Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, los reexaminaron y concluyeron que se trataba de una especie nunca antes registrada: Khankhuuluu mongoliensis.
Lejos de ser un simple hallazgo, los restos mostraban rasgos intermedios entre los pequeños ancestros tiranosauroideos y los colosos carnívoros como el T. rex. Con un peso estimado de 750 kilos, este dinosaurio representa un eslabón evolutivo crucial y una de las últimas ramas divergentes que condujeron a los grandes tiranosáuridos. Su análisis ayuda a aclarar patrones migratorios y evolutivos largamente debatidos.
El linaje perdido del rey de los dinosaurios

Según el estudio, Khankhuuluu fue un pariente cercano de los Eutyrannosauria y antepasado potencial tanto de los Alioramini como de los Tyrannosaurini. Su descubrimiento permitió reordenar el árbol evolutivo de este grupo, al aclarar qué rasgos correspondían a jóvenes o adultos, y cuáles eran claves para entender su desarrollo.
La migración es una pieza central del rompecabezas. Hace unos 86 millones de años, estos tiranosauroides cruzaron de Asia a América del Norte. Años después, una rama regresó a Asia, evolucionando por separado. Finalmente, un linaje volvió a cruzar a América y dio origen al Tyrannosaurus rex. Esa compleja danza migratoria es la base de lo que hoy entendemos como su evolución.
Aunque el hallazgo responde a muchas preguntas, también abre nuevas. Según los autores, aún hay vacíos en el registro fósil. Explorar los orígenes más antiguos de este linaje podría revelar otras especies clave, y dar aún más profundidad a la historia de uno de los depredadores más icónicos que hayan existido.