A pesar de que viven toda la vida en el agua las orcas y los humanos tienen muchas cosas en común. Un trabajo de investigación que se dio a conocer hoy muestra que algunas exhiben una conducta que es propia de las comedias y espectáculos cómicos que nos entretienen.
Por primera vez unos científicos marinos documentaron a un grupo de orcas (Orcinus orca) chocando a propósito contra un pez ya muerto y hacer que estallara para despedazarlo. Es una conducta misteriosa que tal vez sea señal de ayuda parental en las orcas, además de un ejemplo para que las crías aprendan a divertirse.
“Proponemos que esta conducta de embate para fragmentar podría tener múltiples funciones, incluyendo la de facilitar la alimentación de las orcas juveniles o mostrarles cómo jugar”, escribieron los investigadores en el trabajo que se publicó el jueves en Frontiers in Ethology.
Un descubrimiento fortuito
A pesar del mote de “orca asesina”, las orcas en realidad son un tipo de delfín, aunque los delfines y las ballenas forman parte de un amplio orden de mamíferos marinos llamados cetáceos.
Los investigadores, algunos de los cuales pertenecen a la organización sin fines de lucro Beneath the Waves Beneath the Waves, de conservación de los océanos, no estaban buscando descubrir nuevas conductas en las orcas. Pero en diciembre de 2021 observaron esto por primera vez y quisieron esperar hasta tener una filmación clara para estudiar lo que sucedía, antes de comunicarlo al resto del mundo. Eso finalmente sucedió cuando estaban observando a las orcas del golfo de California que acababan de matar a un pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus) en julio de 2024. Se trata de uno de los peces más grandes y pesados de los vertebrados, que puede llegar a medir más de 3,5 mt con un peso de hasta 2 toneladas.
El equipo filmó a una orca hembra que sostenía al pez por su aleta caudal mientras un macho avanzaba velozmente hacia ambos. Entonces la hembra soltó al pez justo antes de que el macho lo embistiera, haciendo que el cadáver estallara como ouna piñata. Más de un año después, en septiembre de 2025, otro grupo de investigadores filmó algo parecido en el golfo de California, en ocasión de la misma acción por parte de las orcas: una sostenía al pez mientras otra avanzaba para chocar contra éste.
“La sorpresa científica fue la secuencia de tiempos. En nuestro análisis de la filmación cuadro por cuadro, en ambos casos quedó descartada por completo la idea de “matar por un golpe”. Esos peces luna de cola afilada ya estaban muertos y no tenían sus órganos internos, ricos en nutrientes. Los habían sacado antes del impacto”, le dijo a Gizmodo Erick Higuera, biólogo marino y conservacionista. “Descubrir que gastan tanta energía puramente en una técnica de procesamiento postmortem para romper una carcasa elástica de colágeno ya comprometida en su estructura, en lugar de hacerlo para matar a una presa activa, cambió por completo lo que entendemos de la mecánica conductual de las orcas”.
¿Por qué?
El movimiento repetido y coordinado de estas ballenas sugiere que se trata de una conducta intencional, indican los investigadores. Sin embargo, quedan varias preguntas en cuanto a su naturaleza.
Las orcas no pueden masticar su alimento, por lo que en el caso de presas grandes tienen que arrancar trozos que tragan enteros. Los embates de las orcas podrían servir para romper al pez en pedazos más digeribles para los miembros más jóvenes como cuando los humanos cortamos la comida en trozos para los pequeños. Las orcas han exhibido movimientos complejos en grupo para romper a sus presas y compartir la comida con el resto de su grupo (e incluso, con humanos). Lo notable es que tanto en diciembre de 2021 como en julio de 2024 se observa a la orca joven que come algunos de los trozos del pez que salieron volando después del embate en tanto que las orcas adultas comían de lo que quedaba del cuerpo entero.
Dicho esto, es posible que la conducta quizá solo sea una demostración de que las orcas juegan con su comida. Se han observado orcas haciendo otras cosas extrañas con sus presas, como lanzar al aire a lobos marinos, o jugar con rayas como si fueran balones en un partido de fútbol. Aunque son trucos que podrían servir para capturar a sus presas sin lesionarse, a veces lo hacen y luego no comen lo que mataron. Hay científicos que sostienen la teoría de que la conducta del juego es para ayudar a las orcas jóvenes a aprender, o que simplemente son juegos que fomentan vínculos sociales. Podría haber una explicación adicional para los embates de las orcas, como tal vez la cobertura del microbioma de la presa.
“Como el pez luna de cola afilada es lento y no se defiende, presenta una gran oportunidad con bajo riesgo para las orcas jóvenes que pueden practicar cómo cazar, además de jugar en grupo y reforzar los vínculos sociales”, dijo Higuera. “En los mamíferos depredadores inteligentes el juego rara vez es solo un entretenimiento. Más bien, constituye el principal mecanismo para practicar complejas habilidades motoras y compartir una experiencia colectiva. Es un atajo innovador y divertido que sirve además como comida comunitaria”.
Casi como los humanos, sucede que entre las poblaciones y grupos de cetáceos hay diferencias sustanciales en la forma de comunicarse y en su comportamiento. Son diferencias que quedan como legado social, así com los humanos les enseñan el idioma y las tradiciones a sus hijos. Surge entonces la pregunta de si la conducta del embate es común a más grupos de orcas, además de las del golfo de California, y si se aplica solo a esta especie de pez luna en particular. Lamentablemente los investigadores no pudieron saber si en ambos eventos filmados el grupo de orcas era el mismo.
Más allá de la explicación, lo que se observa es que todavía queda mucho por aprender sobre las orcas, indicaron los investigadores. Son misterios que necesitarán de más información y datos para que los puedan resolver.
“El turismo de vida silvestre aumenta en ael golfo de California y eso representa un riesgo porque se perturba a estos depredadores ápice. El reciente plan de gestión de México para regular la natación con las orcas salvajes, establecido por SEMARNAT 2025 como programa piloto en la región de La Ventana, Baja California Sur, es absolutamente esencial. En adelante nuestra estrategia consiste en seguir utilizando estos métodos de monitoreo no invasivo. Si podemos proteger a estos animales manteniendo una distancia respetuosa, podremos documentar misterios ocultos de la vida marina que de otro modo le estarían vedados a la ciencia”, dijo Higuera.