Durante casi setenta años, los restos de un Heinkel He 115 permanecieron ocultos bajo las aguas del Hafrsfjord, cerca de Stavanger, en el suroeste de Noruega. El hidroavión había terminado allí durante la Segunda Guerra Mundial y probablemente habría permanecido olvidado de no ser por unas pruebas de sonar realizadas décadas después.
Hoy, aquel aparato identificado como 8L+FH se encuentra en pleno proceso de restauración y posee una característica que lo convierte en una pieza excepcional: es el único Heinkel He 115 superviviente conocido. El proyecto, desarrollado por voluntarios vinculados al museo aeronáutico de Sola, fue detallado en abril de 2026 por Vintage Aviation News.
El He 115 era un hidroavión bimotor de grandes dimensiones utilizado por la Luftwaffe para misiones muy diferentes, desde reconocimiento marítimo y colocación de minas hasta escolta de convoyes, guerra antisubmarina y ataques con torpedos. Con unos 17,3 metros de longitud, era incluso más largo que algunos bombarderos alemanes de la época.

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Un accidente en plena guerra
El ejemplar recuperado llevaba el número de fábrica 2398 y pertenecía a la 1. Staffel de Küstenfliegergruppe 906. El 28 de diciembre de 1942 despegó junto con otro He 115 para escoltar embarcaciones alemanas frente a la costa de Stavanger.
El mal tiempo obligó a cancelar la misión. Durante el regreso, el primer avión consiguió amerizar, pero el 8L+FH golpeó violentamente el agua. Uno de sus flotadores cedió y el hidroavión volcó. Sus tres tripulantes lograron salir con vida, mientras que el aparato se hundió en el fiordo.
Allí permaneció hasta 2005. Ese año, durante pruebas de un nuevo sistema de sonar en Hafrsfjord, apareció una anomalía de gran tamaño en el fondo. Buceadores inspeccionaron posteriormente el lugar y encontraron un hidroavión. Las letras 8L+FH todavía visibles en el fuselaje permitieron cruzar la información con los registros de la Luftwaffe e identificarlo.
No fue hasta 2012 cuando, tras recibir las autorizaciones necesarias, el avión pudo ser izado nuevamente a la superficie.
Restaurarlo sin tener los planos
Rescatarlo fue solo el comienzo. Después de décadas sumergido en agua salada, fue necesario estabilizar y desalinizar lentamente sus componentes antes de intentar reconstruirlos.
Desde 2024, los restauradores concentran sus esfuerzos en tres áreas principales: el morro, la cabina y la sección central del avión. El problema es que prácticamente no existen planos técnicos originales que permitan saber con exactitud cómo fabricar muchas de las piezas desaparecidas.
Para reconstruir la cubierta de la cabina, de unos cinco metros de longitud, el equipo tuvo que trabajar a partir de fotografías antiguas y dibujos básicos, fabricando manualmente nuevas estructuras de madera laminada y aluminio e intentando conservar todo el material original posible. Otras zonas presentan graves daños por corrosión. El ala central, los soportes y partes de los flotadores están siendo tratados mediante electrólisis, mientras que determinadas piezas demasiado deterioradas deben reproducirse desde cero.
El proyecto todavía tiene años de trabajo por delante, pero su importancia va mucho más allá de recuperar un antiguo avión militar.
Después de hundirse en 1942, permanecer olvidado durante casi siete décadas y reaparecer gracias a un sonar, el único Heinkel He 115 superviviente del mundo está dejando lentamente de ser un pecio para convertirse otra vez en un avión de museo.