Cuando pensamos en daltonismo, es habitual imaginar un mundo casi sin colores. Sin embargo, esa idea está lejos de representar lo que experimenta la mayoría de las personas con esta alteración visual.
El daltonismo engloba diferentes dificultades para distinguir determinadas tonalidades y no existe una única manera de “ver como una persona daltónica”. Dependiendo de qué células de la retina estén afectadas, ciertos colores pueden confundirse, parecer más apagados o resultar difíciles de diferenciar entre sí.
La mayoría de los casos tienen origen genético y son considerablemente más frecuentes en hombres. Se estima que alrededor de uno de cada doce hombres presenta alguna deficiencia en la visión del color, frente a aproximadamente una de cada doscientas mujeres.
Todo comienza en la retina
En la retina existen células llamadas conos, especializadas en detectar diferentes longitudes de onda de la luz. De forma simplificada, existen tres tipos asociados principalmente a los colores rojo, verde y azul.
Cuando alguno de estos conos falta o funciona de manera diferente, el cerebro recibe una combinación de señales distinta y la percepción cromática cambia.
En las formas conocidas como tricromatismo anómalo, los tres tipos de conos están presentes, pero uno funciona de manera alterada. Si el problema afecta principalmente al rojo se denomina protanomalía; al verde, deuteranomalía; y al azul, tritanomalía.
Cuando uno de los tipos de conos está ausente, la alteración es más marcada y hablamos de protanopía, deuteranopía o tritanopía.
Rojo y verde: las confusiones más frecuentes
En la protanopía, los tonos rojizos pueden verse más oscuros y confundirse con verdes, marrones o amarillos. Esto puede dificultar, por ejemplo, identificar determinadas señales únicamente por su color.
La deuteranopía, relacionada con los conos sensibles principalmente al verde, también provoca confusiones entre rojos y verdes, además de afectar la percepción de algunos marrones, violetas y grises. Estas alteraciones rojo-verde son las formas hereditarias más frecuentes de daltonismo.
Mucho menos común es la tritanopía, que afecta sobre todo a la percepción de azules y amarillos. En este caso pueden producirse confusiones entre azul y verde, amarillo y rosa o determinados violetas y rojos.
El blanco y negro es extremadamente raro
La visión prácticamente monocromática existe, pero constituye una condición muy poco frecuente.
En algunos tipos de monocromatismo, la capacidad de distinguir colores es mínima o inexistente y el entorno se percibe fundamentalmente mediante diferencias de luminosidad. Además, suele acompañarse de otros problemas visuales, como menor agudeza o mayor sensibilidad a la luz.
Por eso, asociar automáticamente daltonismo con blanco y negro es incorrecto.
Cómo se detecta
Una de las herramientas más conocidas es el test de Ishihara, formado por círculos de puntos de distintos colores que esconden números o figuras. Dependiendo del tipo de visión cromática, algunas personas pueden identificarlos con facilidad y otras no. También existen pruebas más precisas, como el test de Farnsworth-Munsell, que permiten determinar qué tonalidades generan dificultades y evaluar su intensidad.
En la vida cotidiana, muchas personas con daltonismo desarrollan estrategias basadas en el contraste, la posición, las formas o el contexto para identificar aquello que el color por sí solo no permite distinguir.
El daltonismo demuestra así algo interesante sobre nuestra propia percepción: dos personas pueden mirar exactamente la misma escena y experimentar colores significativamente diferentes sin que ninguna de ellas vea el mundo simplemente “sin color”.