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¿Sabéis cuando el audio de una película o una serie está mal sincronizado y comenzáis a oír los diálogos antes de que lleguen las imágenes correspondientes? Pues eso es lo que le pasa, en la vida real, a un paciente británico, identificado tan sólo como PH, cuya percepción del sonido ha comenzado a llegarle antes que las imágenes.

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PH fue consciente de su extraña situación mientras veía televisión, días después de una operación cardíaca. El audio le llegaba antes de que las personas en pantalla movieran los labios. PH fue hasta otra televisión que tenía en la cocina, y constató el mismo fenómeno. Fue en el momento en el que acudió a su hija para explicarle que los televisores se habían estropeado cuando se dio cuenta de que percibía sus palabras antes de ver que ella moviera los labios.

La luz se mueve a mayor velocidad que el sonido, y por eso llega a nuestros sentidos antes. Sin embargo, el cerebro humano se las apaña para sincronizar ambos estímulos de manera que los percibamos de manera simultánea. La ciencia aún no ha explicado exactamente como logramos esta sincronía.

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Es la primera vez que se registra que un paciente experimenta esta extraña condición. Tras pasar por varias pruebas, médicos del Hospital Universitario de Londres detectaron dos pequeñas lesiones en áreas del cerebro de PH relacionadas con el sonido y el movimiento.

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No está claro si las lesiones son producto de la cirugía cardíaca o estaban ya antes y la operación sólo las disparó. El equipo de este centro médico dirigido por Elliot Freeman concluye que, a diferencia de lo que se creía hasta ahora, el cerebro percibe el tiempo con varios relojes simultáneos. Mientras tanto, PH también ha notado que oye sus propias palabras antes de sentir que mueve la boca.

Los médicos que tratan a PH buscan algún tipo de solución, pero el sufrido paciente se ha tomado su inusual condición con una filosofía envidiable. Lejos de volverse completamente demente (que sería mi caso), PH asegura que su afección sólo le causa algún problema cuando hay mucha gente. Uno aprende a vivir con estos achaques cuando se hace viejo. No espero que mi cuerpo funcione perfectamente. Explica este insólito caso clínico. [New Scientist]

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