Un equipo internacional liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en España, junto con especialistas de la Universidad de Tel Aviv, reexaminó los restos conocidos como Qafzeh 25, hallados en la cueva homónima de Israel y datados entre 92.000 y 145.000 años atrás. El estudio se publicó en la revista Scientific Reports.
El sitio de Qafzeh conserva uno de los conjuntos humanos del Paleolítico Medio más importantes para reconstruir los primeros pasos de la especie fuera de África, con al menos 27 individuos enterrados en el lugar. Ana Pantoja Pérez, autora principal del estudio e integrante del grupo de investigación DEATHREVOL, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, encabezó el nuevo análisis de este esqueleto en particular.
Cómo confirmaron que fue un objeto afilado y no un accidente post mortem
El equipo combinó análisis macroscópicos y microscópicos con tomografía computarizada de alta resolución para examinar la mandíbula izquierda del individuo. Detectaron una lesión lineal que afectaba tanto el hueso mandibular como la raíz de un premolar inferior, con una morfología compatible con un traumatismo producido por un objeto cortante, posiblemente una herramienta de piedra.
Los casos de traumatismo por objeto cortante son extremadamente raros en el registro del Paleolítico Medio. Este hallazgo se suma a un grupo muy reducido de restos humanos con lesiones similares documentadas hasta ahora en todo el período.
La prueba de que sobrevivió: hueso que empezó a cicatrizar
Lo más llamativo del hallazgo es que el hueso presenta porosidad localizada y un engrosamiento marginal compatibles con un proceso de remodelación ósea, la señal biológica de que la herida comenzó a cicatrizar. Eso significa que Qafzeh 25 no murió de forma inmediata tras el golpe, sino que sobrevivió durante un período de tiempo posterior a la lesión.
Los investigadores son cautos: aunque consideran que la hipótesis de una agresión interpersonal es la más sólida, no descartan otras explicaciones, como una caída accidental sobre una superficie filosa o un accidente ocurrido durante alguna actividad cotidiana.
Un hallazgo dental oculto que nadie había visto antes
La tomografía de alta resolución también reveló algo que había pasado desapercibido en estudios anteriores del mismo esqueleto: una caries oculta dentro de uno de los premolares inferiores, además de defectos en el esmalte de varios dientes. Estos hallazgos se suman a reportes previos de caries y anomalías dentales en otros individuos hallados en Qafzeh, y aportan información sobre las condiciones de salud de algunas de las primeras poblaciones de Homo sapiens que vivieron fuera de África.
Lo que esto revela sobre la violencia y el cuidado hace 100.000 años
El equipo también reexaminó el esqueleto completo para confirmar que Qafzeh 25 fue sepultado de manera deliberada, ya que la posición de los restos y su estado de conservación descartan que hayan sido alterados por animales o por procesos naturales posteriores a la muerte.
La combinación de estos tres elementos, la herida por objeto cortante, las patologías dentales y el entierro intencional, convierte a Qafzeh 25 en un caso paradigmático para estudiar cuestiones fundamentales sobre la evolución social y cultural de la especie: en un mismo individuo convergen la vulnerabilidad a la violencia interpersonal, la capacidad de sobrevivir a una herida grave que probablemente requirió cuidado del grupo, y finalmente un tratamiento mortuorio deliberado.