El Lac des Toules, un embalse artificial a 1.810 metros de altura cerca de Bourg-Saint-Pierre, en el cantón suizo de Valais, no es un lago cualquiera: es el reservorio de una represa hidroeléctrica, lo que significa que su nivel de agua sube y baja según las necesidades de generación de energía a lo largo del año. Sobre ese lago, la eléctrica Romande Energie instaló en diciembre de 2019 la primera planta solar flotante de alta montaña del mundo, tras más de seis años de estudios y diez meses de construcción, según swissinfo.ch.
Un sistema diseñado para subir y bajar con el agua

La instalación consiste en 1.400 paneles solares, que cubren unos 2.240 metros cuadrados, montados sobre una estructura modular de flotadores de aluminio y polietileno de alta densidad, encadenados a pesas ancladas en el fondo del lago para mantener la posición del conjunto. Ese diseño le permite acompañar las variaciones del nivel del agua sin desprenderse ni desestabilizarse, y la potencia instalada, de 448 kilovatios, alcanza para abastecer a más de 6.000 hogares.
Lo más particular del proyecto es lo que ocurre durante buena parte del año: el reservorio se vacía durante varios meses por el propio funcionamiento de la represa, así que los paneles dejan de flotar y terminan apoyados sobre el lecho del lago. Para que ese aterrizaje no dañara la instalación, se dragó una plataforma de grava en el fondo pensada específicamente para recibir la estructura durante esos meses secos, en los que prácticamente no hay actividad biológica acuática que pueda verse afectada.
Cuando el aterrizaje no salió como esperaban
El diseño funcionó durante varios ciclos, pero no estuvo exento de sorpresas técnicas: informes recientes detectaron que la plataforma de grava se desplazó hasta 1,5 metros en algunos sectores, dejando marcos estructurales apoyados de forma desigual, con soldaduras deformadas y soportes dañados en distintos puntos del conjunto, según un reporte técnico reciente sobre el proyecto. El episodio funcionó como un recordatorio de que instalar equipos pensados para operar en agua y en tierra firme, de forma alternada y cíclica, sigue siendo un terreno de aprendizaje incluso para quienes llevan varios años operando la planta.
El plan de expansión que quedó frenado por la ley
Romande Energie ya identificó el siguiente paso: escalar el proyecto hasta cubrir cerca del 35% de la superficie del lago, con casi 67.000 metros cuadrados de paneles adicionales. El municipio de Bourg-Saint-Pierre votó a favor de esa ampliación por unanimidad en 2023, pero el trámite quedó frenado en la Oficina Federal de Energía de Suiza: como el lago forma parte de una represa, cualquier estructura instalada dentro de él pasa a ser competencia del regulador de seguridad de presas, y ese organismo no cuenta hoy con un marco técnico ni legal para evaluar plantas solares flotantes dentro de un embalse.
Mientras se resuelve ese vacío regulatorio, Romande Energie ya relevó 25 embalses suizos, identificó 11 como favorables para este tipo de proyectos y calculó un potencial combinado de entre 360 y 400 megavatios en el país. Por ahora, sin embargo, la única planta solar alpina flotante construida sigue siendo este demostrador de 448 kilovatios, que genera unos 636 megavatios hora al año y pasa la mitad de cada año posado sobre grava.