Imagen: AP

Ocurrió en Ohio, y es el segundo caso en circunstancias similares que ocurre en Estados Unidos en apenas unos días. Una mujer que sufría una plaga en su casa trató de acabar con los insectos de forma poco recomendable: rociándolos con alcohol cerca de una vela.

Lo ocurrido en apenas dos semanas entre ambos casos también sirve de advertencia para el público. Tratar de combatir a los chinches de forma temeraria puede ser mucho peor que la “enfermedad”.

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El pasado viernes, los bomberos tuvieron que acudir a una residencia multifamiliar en el vecindario de Avondale, en Cincinnati, a causa de un gran incendio. Una mujer había prendido fuego a la casa después de rociar alcohol sobre los insectos cerca de una vela. Las autoridades pasaron horas para apagar las llamas y tres personas tuvieron que ir al hospital. Además, al menos 10 personas no pudieron regresar al edificio, el cual sufrió daños por valor de 250.000 dólares.

Tal y como explican en la cadena Fox 19, el Departamento de Bomberos de Cincinnati dice que el incidente es el segundo incendio iniciado por alguien que trata de matar chinches en las últimas dos semanas. El caso anterior también acabó en incendio después de rociar a los chinches con alcohol y prenderles fuego, aunque la persona responsable del incidente fue un niño de 13 años.

Si bien se trata de casos aislados y sorprendentes, lo cierto es que parece que en los últimos años se han elevado las tasas de infestación de chinches en Estados Unidos. Además, con un atenuante: son más difíciles de matar, lo que podría explicar (en parte) estos incidentes donde los intentos de exterminio terminan tan mal.

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Al parecer, los chinches han estado desarrollando resistencia a muchos de los plaguicidas más comunes, así como a algunos de los más nuevos en el mercado. Hay investigaciones que indican que han desarrollado cutículas más gruesas y la capacidad de descomponer sustancias químicas tóxicas con enzimas. De hecho, las criaturas ahora son tan resistentes que muchos de los tratamientos efectivos se consideran demasiado peligrosos para usar en el interior de las residencias ocupadas.

Un dato bastante elocuente: desde el año 2006, el coste de exterminar los insectos se ha disparado a un estimado de 250 millones de dólares anuales en el país.

Imagen: Facebook

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Mientras que en sitios como Nueva York las estrictas leyes de control de plagas requieren que los propietarios paguen a un exterminador profesional, en otros lugares con diferentes leyes, los inquilinos pueden tener que pagar cientos o incluso miles de dólares por un profesional, y en caso de que no tengan el dinero, tratar de eliminarlos por su cuenta.

Sea como fuere, tratar de aniquilarlos con alcohol es muy mala idea, ya que en la mayoría de los casos solo funciona en contacto directo e incluso mata solo a la mitad de los insectos en condiciones de laboratorio. La mejor solución es evitar que lleguen a casa con uno, por ejemplo, asegurando el equipaje en bolsas de plástico mientras se viaja. Claro que esto no es un consejo muy útil si los chinches ya están allí.

Si se va a tratar de acabar con los insectos sin la ayuda de un profesional, estos suelen recomendar sellar los colchones a prueba de chinches, aislar las camas de las paredes, lavar la ropa de cama y ropa, y luego usar una combinación de vapor caliente, rociar pesticidas y esparcir polvos para chinches de cama. [Fox 19, New York Daily]