El Modelo Estándar describe extraordinariamente bien las partículas elementales conocidas, pero no explica fenómenos como la materia oscura, la energía oscura o por qué existe más materia que antimateria. Tampoco incorpora una descripción cuántica de la gravedad. Por eso, los grandes experimentos actuales están buscando señales que indiquen qué física existe más allá del Modelo Estándar.
Encontrar de qué está hecha la materia oscura
La materia oscura representa aproximadamente una cuarta parte del contenido energético del universo. No emite ni refleja luz, pero conocemos su existencia por sus efectos gravitatorios sobre galaxias y grandes estructuras cósmicas. Entre los candidatos aparecen las WIMP, partículas hipotéticas que experimentos como LUX-ZEPLIN (LZ) intentan detectar utilizando enormes cantidades de xenón líquido bajo tierra.
De hecho, en septiembre de 2026 LZ anunció un resultado especialmente interesante: encontró un evento difícil de explicar mediante los procesos de fondo conocidos. Su significancia estadística todavía está muy lejos de permitir hablar de descubrimiento, por lo que serán necesarios más datos.
Otra posibilidad son los axiones, partículas extremadamente ligeras buscadas, entre otros, por ADMX mediante intensos campos magnéticos capaces de convertir hipotéticos axiones en fotones detectables.

El misterio de la energía oscura
Todavía más extraña es la energía oscura, utilizada para explicar por qué la expansión del universo se está acelerando.
Uno de los problemas relacionados es la llamada tensión de Hubble: diferentes métodos para calcular la velocidad actual de expansión cósmica producen resultados que no coinciden completamente.
Dos enormes proyectos intentan obtener mejores respuestas. La misión Euclid de la ESA está cartografiando miles de millones de galaxias para estudiar cómo evolucionaron la expansión y las grandes estructuras del universo.
Y desde junio de 2026, el Observatorio Vera C. Rubin realiza oficialmente su estudio LSST, fotografiando repetidamente el cielo austral durante una campaña prevista para diez años. Uno de sus cuatro grandes objetivos científicos es precisamente investigar la materia y la energía oscuras.
Llevar la gravedad al mundo cuántico
La relatividad general explica la gravedad a grandes escalas, mientras que la mecánica cuántica domina el mundo microscópico. Encontrar una descripción compatible de ambas continúa siendo uno de los grandes desafíos de la física. El gravitón sería la hipotética partícula cuántica asociada a la gravedad en determinados modelos, pero detectarlo individualmente está muy lejos de nuestras capacidades actuales.
Mientras tanto, nuevas observaciones de agujeros negros y ondas gravitacionales permiten poner a prueba la gravedad en condiciones extremas.
La misión espacial LISA, actualmente en construcción y con lanzamiento previsto alrededor de 2035, utilizará tres naves separadas por 2,5 millones de kilómetros para detectar ondas gravitacionales de frecuencias inaccesibles para observatorios terrestres como LIGO.

Los neutrinos podrían esconder otra respuesta
Los neutrinos plantean otro problema fundamental: sabemos que tienen masa porque cambian de tipo mientras viajan, pero todavía desconocemos su escala absoluta con precisión.
El experimento KATRIN logró reducir en 2025 el límite superior de la masa efectiva del neutrino hasta 0,45 electronvoltios, el valor directo más preciso conseguido hasta ahora. Experimentos como DUNE buscan además comparar el comportamiento de neutrinos y antineutrinos para investigar si estas partículas pueden ayudar a explicar por qué nuestro universo terminó dominado por materia. Su enorme infraestructura continúa actualmente en desarrollo.
El Higgs y las ondas gravitacionales fueron descubrimientos históricos, pero no completaron nuestra imagen del universo. La próxima gran revolución podría llegar de una partícula invisible, una anomalía cosmológica o una señal que revele finalmente dónde empieza la física que todavía no conocemos.