La materia oscura, que conforma la mayor parte de la masa del universo, sigue siendo un misterio que desafía décadas de búsqueda. Ahora, un investigador propone dos explicaciones que rompen con la tradición: un “mundo espejo” de partículas oscuras y un mecanismo cuántico ligado a los orígenes del cosmos.
Más allá de las partículas invisibles

Durante años, los físicos han rastreado posibles candidatas a materia oscura: desde las codiciadas WIMPs hasta los hipotéticos axiones. Sin embargo, los experimentos siguen devolviendo un silencio obstinado, erosionando la confianza en el modelo clásico de partículas exóticas. Ante este panorama, Stefano Profumo, de la Universidad de California en Santa Cruz, propone prescindir de nuevas entidades indetectables y mirar hacia fenómenos que podrían haber surgido de forma natural en los primeros segundos del universo.
Un reflejo oscuro en el origen del cosmos
La primera hipótesis introduce la idea de un “mundo espejo” sustentado en la cromodinámica cuántica, la misma teoría que mantiene unidos protones y neutrones. En este universo paralelo invisible existirían quarks y gluones oscuros, capaces de formar partículas pesadas que, en las condiciones extremas del cosmos primitivo, habrían colapsado en diminutos objetos similares a agujeros negros. Imperceptibles para nuestros instrumentos, interactuarían solo mediante la gravedad y, si fueran abundantes, explicarían las huellas gravitacionales atribuidas a la materia oscura.
Un residuo cuántico del horizonte cósmico

La segunda propuesta toma un rumbo aún más abstracto. Inspirada en la radiación de Hawking, plantea que el horizonte del universo —su límite observable— pudo generar materia oscura durante una fase de expansión acelerada posterior al big bang. Este proceso habría producido partículas estables que no interactúan con la materia común, salvo por la gravedad. Aunque ambas ideas son especulativas, se apoyan en teorías consolidadas como la física cuántica en espacio-tiempo curvo.
Un misterio que aún pesa más que las estrellas
Las teorías de Profumo, coherentes y formuladas con rigor, se inscriben en la tradición cosmológica de la UC Santa Cruz, responsable de avances clave en el modelo Lambda-CDM. No obstante, el enigma persiste: sabemos que la gravedad en el universo excede lo que explican las galaxias y las estrellas visibles, pero ignoramos qué sustancia ejerce esa fuerza. Por ahora, la materia oscura sigue oculta… quizá, en un espejo que aún no hemos aprendido a mirar.