La videoconferencia es un invento maravilloso, pero tiene un peque√Īo inconveniente. La c√°mara que registra nuestra cara no est√° a la misma altura que la pantalla a la que nosotros miramos. El resultado es una conversaci√≥n en la que ambos participantes parecen estar mirando atentamente una mosca fuera de plano.

Podemos echarle imaginación y obligarnos a mirar a la cámara, pero un grupo de expertos en reconocimiento facial del Laboratorio de Gráficos computerizados ETH, en Zurich, ha ido un poco más lejos, y ha querido buscar una solución más permanente. La solución consiste en un software que analiza nuestra cara en tiempo real y corrige ligeramente el ángulo de manera que parezca que miramos directamente a nuestro interlocutor.

La aplicaci√≥n a√ļn no est√° disponible al gran p√ļblico, pero sus creadores quieren que funcione independientemente del servicio que estemos utilizando (Skype, Google Hangouts, Facetime...), e incluso en m√≥viles. Los ingenieros del ETH muestran el resultado de su software en este v√≠deo y, aunque supone cierta mejora, tambi√©n hay momentos en los que parece deformar la cara de un modo un tanto inquietante. Sea como sea, es la primera vez que vemos una soluci√≥n de este tipo basada s√≥lo en software. [PhysOrg]

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