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Ciencia

Un paisaje prehistórico oculto bajo la Gran Barrera de Coral sale a la luz

El territorio sumergido fue alguna vez una extensa llanura costera donde vivieron comunidades de los pueblos originarios de Australia, antes de que el aumento del nivel del mar transformara el paisaje.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Una expedición científica de 24 días frente a las costas de Queensland, Australia, permitió reconstruir parte de la historia de un territorio que permaneció oculto bajo el océano durante miles de años. El equipo logró identificar ríos, lagos, estuarios y playas que formaban parte de un antiguo paisaje costero.

Un grupo de científicos y guardaparques aborígenes cartografió con gran precisión esta región sumergida situada debajo de la actual Gran Barrera de Coral. Los investigadores creen que esta extensa llanura costera fue habitada por pueblos de las Primeras Naciones antes de que el nivel del mar aumentara hace unos 7.000 años y cubriera el territorio.

“Los pueblos de las Primeras Naciones llegaron a Australia hace más de 65.000 años, cuando el nivel del mar estaba unos 80 metros por debajo del actual”, explicó Helen Bostock, investigadora de la Universidad de Queensland y científica principal de la expedición.

En aquel momento, la zona que hoy ocupa la Gran Barrera de Coral era muy diferente. Se trataba de una enorme llanura costera rodeada por grandes bosques que se extendían hacia el interior del continente.

Un mundo que quedó bajo el océano

La investigación se llevó a cabo a bordo del buque Investigator y fue diseñada conjuntamente con los propietarios tradicionales del territorio marítimo de los Darumbal y con integrantes del pueblo Woppaburra, de una región cercana.

Los científicos utilizaron sistemas de cartografía de alta resolución para reconstruir la geografía del antiguo territorio. A través del sonar del barco pudieron identificar con detalle estructuras del fondo marino que permanecieron prácticamente congeladas en el tiempo.

El trabajo científico se combinó con los conocimientos culturales transmitidos por las comunidades aborígenes. De esta manera, los investigadores buscan no solo determinar cómo era físicamente el paisaje, sino también comprender la relación que los pueblos originarios mantuvieron con ese territorio antes de que quedara sumergido.

La información obtenida permitió localizar antiguos cursos de agua, lagos, estuarios y playas. Cada una de estas estructuras aporta nuevas pistas sobre las condiciones ambientales y sobre la manera en que las personas pudieron utilizar aquella región miles de años atrás.

Para profundizar en la reconstrucción, el equipo también extrajo más de 20 muestras cilíndricas de sedimentos del fondo marino. En ellas buscarán distintos tipos de fósiles y otras evidencias capaces de revelar cómo cambió el entorno a lo largo del tiempo.

Los sedimentos funcionan como cápsulas del tiempo

El análisis de estas muestras permitirá reconstruir aspectos fundamentales de la historia ambiental de la zona, entre ellos las condiciones climáticas, la evolución de la vegetación y el aumento del nivel del mar.

Este proceso, conocido como reconstrucción paleoambiental, puede ayudar a determinar cómo evolucionó el paisaje desde aquella antigua llanura costera hasta convertirse en parte del ecosistema de la Gran Barrera de Coral que existe actualmente.

Los sedimentos del fondo marino son especialmente valiosos para este tipo de investigaciones porque conservan restos y señales de diferentes épocas. Para los científicos, funcionan como auténticas cápsulas del tiempo que permiten reconstruir la transformación de una región durante miles de años.

Bostock explicó que estos registros permiten seguir la evolución del territorio desde su pasado como una extensa llanura costera hasta la formación del sistema de arrecifes moderno. Además, los investigadores buscan relacionar los resultados científicos con las historias culturales de los pueblos Darumbal y Woppaburra.

Una investigación que también mira hacia el futuro

El proyecto tiene una dimensión que va más allá de la arqueología y la geología. Uno de sus objetivos es fortalecer el vínculo entre las comunidades indígenas y el paisaje ancestral que ahora permanece bajo el mar.

Nataliah Backo, guardaparques de Tierra y Mar del pueblo Darumbal, destacó que la investigación puede ayudar a mantener viva la memoria de las familias y los antepasados, al mismo tiempo que ofrece nuevas herramientas para que las generaciones futuras continúen protegiendo sus territorios terrestres y marítimos.

Pero el estudio también podría aportar información relevante sobre el futuro de la Gran Barrera de Coral. Los datos oceanográficos obtenidos durante la expedición servirán para comprender mejor las condiciones actuales y pasadas del océano y estudiar cómo podrían afectar al arrecife los cambios ambientales que se produzcan en las próximas décadas.

La combinación de tecnología científica moderna y conocimiento tradicional permite obtener una visión más completa de la historia de esta región. Para los investigadores, comprender cómo respondió el paisaje a los cambios del pasado puede ser clave para anticipar algunos de los desafíos que enfrentará la Gran Barrera de Coral en el futuro.

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