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Un pueblo de España busca albañiles, cuidadores y camareros para reactivar su economía: ¿qué requisitos solicitan y cómo aplicar?

Una pequeña localidad del interior alicantino necesita profesionales para mantener sus servicios. Sin embargo, las oportunidades laborales chocan con una dificultad que complica la llegada de nuevos vecinos.
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Cambiar el ruido de la ciudad por un pueblo rodeado de montañas puede parecer el comienzo de una vida más tranquila. Si, además, hacen falta trabajadores, la posibilidad resulta todavía más atractiva. Pero entre encontrar una ocupación y conseguir instalarse existe una distancia que algunas localidades rurales no logran resolver.

Eso ocurre en un pequeño municipio del interior de Alicante. Su alcalde ha advertido de la necesidad de incorporar profesionales de la construcción, personas que cuiden a los mayores y trabajadores para la hostelería. Son actividades vinculadas con necesidades cotidianas que, en una población reducida, resultan fundamentales.

La situación encierra una paradoja: el pueblo necesita nuevos vecinos y tiene necesidades laborales, pero carece de suficientes viviendas habitables para recibirlos. Así, la posibilidad de atraer población tropieza con un problema que no se soluciona únicamente encontrando personas dispuestas a trabajar.

Detrás de esta dificultad aparece una pregunta que afecta al futuro de muchas localidades pequeñas: ¿cómo conseguir que alguien se quede si resulta complicado encontrar una casa donde comenzar?

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© mehdi33300 – shutterstock

Los profesionales que necesita una localidad de apenas 159 habitantes

El municipio es La Vall d’Alcalà, situado en la comarca de la Marina Alta, a unos 630 metros de altitud. Rodeado de montañas, está formado por los núcleos de Alcalà de la Jovada y Beniaia. Según los datos municipales recogidos en la información original, contaba con 159 habitantes en 2025.

Su alcalde, Pablo Martínez, ha señalado que hacen falta albañiles, fontaneros y trabajadores de mantenimiento. También existe necesidad de personas dedicadas al cuidado de mayores, camareros para la actividad hostelera de los fines de semana y trabajadores agrícolas.

La variedad de perfiles permite entender el alcance de la situación. Las necesidades abarcan desde reparar una vivienda hasta atender a una persona mayor o cubrir el servicio de un establecimiento. Son tareas distintas, pero todas forman parte del funcionamiento diario del municipio.

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© Dmytro Zinkevych – shutterstock

A esto se suma la jubilación de profesionales que prestaban servicios en la zona. Cuando quienes desarrollaban esos trabajos se retiran y no encuentran relevo, mantener determinadas prestaciones se vuelve más difícil.

Para una localidad de estas dimensiones, incorporar trabajadores también está relacionado con conservar los servicios que utilizan sus habitantes. La llegada de nuevos residentes podría contribuir a sostener esa actividad, siempre que existan condiciones para que puedan establecerse.

Y es precisamente en ese punto donde las necesidades laborales se encuentran con el principal obstáculo del municipio: el estado de las casas disponibles.

Hay casas que necesitan reformas, pero no una convocatoria oficial de empleo

Según ha explicado el alcalde, muchas viviendas del casco antiguo son construcciones envejecidas que requieren intervenciones antes de poder ofrecer condiciones adecuadas para vivir. Entre los problemas figuran la humedad, las instalaciones anticuadas y la falta de climatización.

La dificultad, por tanto, va más allá de que existan edificios en el pueblo. Para recibir a nuevos vecinos hacen falta viviendas habitables, capaces de acompañar un proyecto de vida estable. Una casa que necesita reformas no resuelve de inmediato la situación de quien busca trasladarse para trabajar.

Esta limitación complica la llegada de profesionales y, al mismo tiempo, dificulta el relevo que necesita la localidad. El caso muestra hasta qué punto el empleo y la vivienda están conectados cuando un municipio intenta mantener su población y sus servicios básicos.

Quienes tengan interés en conocer La Vall d’Alcalà y sus recursos pueden consultar la página web de su Ayuntamiento para solicitar información.

Conviene, sin embargo, distinguir entre las necesidades expuestas y una oferta de contratación: la información no corresponde a una convocatoria oficial con puestos concretos, salarios o plazos de inscripción. Tampoco implica que se proporcione alojamiento a quienes quieran mudarse.

El desafío que plantea este municipio alicantino es conseguir que las oportunidades laborales puedan convertirse en una posibilidad real de establecerse. Para ello, además de trabajadores, necesita viviendas adecuadas y servicios accesibles que permitan a los nuevos vecinos construir una vida allí.

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