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Ciencia

Mujeres y niños entre las víctimas: un inquietante caso de canibalismo neandertal revela una selección inesperada

Un conjunto de huesos de hace entre 41.000 y 45.000 años está ofreciendo una imagen inquietante de las relaciones entre algunos de los últimos grupos neandertales de Europa. Los restos encontrados en las cuevas de Goyet, en Bélgica, muestran evidencias claras de canibalismo y pertenecen principalmente a mujeres y individuos jóvenes que, además, parecen haber procedido de otros territorios.
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Las cuevas de Goyet albergan una de las colecciones de restos neandertales más importantes del norte de Europa. Ya se sabía desde hace años que varios de aquellos huesos habían sido cortados, fracturados y manipulados después de la muerte de una forma muy similar a la utilizada para procesar animales.

Algunos fragmentos incluso fueron reutilizados posteriormente como herramientas para retocar instrumentos de piedra.

Sin embargo, una investigación más reciente consiguió ir mucho más allá y reconstruir quiénes eran algunas de esas personas.

Cuatro mujeres y dos individuos jóvenes

Combinando análisis genéticos, isotópicos y morfológicos, los investigadores identificaron un mínimo de seis individuos.

Cuatro eran mujeres adultas o adolescentes. Los otros dos correspondían a individuos inmaduros, entre ellos un recién nacido de sexo masculino.

La composición del conjunto llamó inmediatamente la atención porque no parece representar una muestra aleatoria de una población. Las mujeres eran además relativamente bajas y de constitución grácil en comparación con otros neandertales conocidos.

Pero apareció otra pista todavía más interesante: los análisis químicos de sus huesos indicaron que no habían crecido en el entorno inmediato de Goyet. Todo apunta, por lo tanto, a que quienes terminaron siendo consumidos pertenecían a otros grupos.

Mujeres y niños entre las víctimas: un inquietante caso de canibalismo neandertal revela una selección inesperada
© Um Documentário – Youtube.

Los cuerpos fueron procesados como animales

Las marcas conservadas en los huesos permiten reconstruir parte de lo ocurrido.

Los restos presentan cortes producidos durante el descarnado, fracturas realizadas cuando los huesos todavía estaban frescos y señales de percusión relacionadas con la extracción de la médula. Ese patrón resulta muy parecido al observado en los animales consumidos en el mismo yacimiento. Por eso, los investigadores consideran que existe evidencia de canibalismo nutricional: al menos parte de los cuerpos fue procesada para aprovechar sus tejidos y nutrientes.

Esto, sin embargo, no permite saber exactamente por qué aquellas personas murieron ni significa necesariamente que sus consumidores estuvieran pasando hambre.

¿Eran enemigos capturados?

La combinación de sexo, edad y procedencia es lo que convierte a Goyet en un caso especialmente extraño.

La presencia predominante de mujeres y jóvenes procedentes de fuera de la región sugiere que existió una selección de determinados individuos, en lugar de que el conjunto represente simplemente a miembros fallecidos de una misma comunidad. Los investigadores plantean que podría tratarse de un episodio de exocanibalismo, es decir, el consumo de individuos pertenecientes a otros grupos.

Una posible explicación sería el conflicto territorial entre comunidades neandertales. Las víctimas podrían haber pertenecido a un grupo rival o haber recibido un tratamiento particular precisamente por ser externas.

Pero aquí termina lo que permiten afirmar los huesos. No sabemos si fueron capturadas durante un enfrentamiento, asesinadas específicamente para ser consumidas o murieron bajo otras circunstancias.

Una Europa neandertal mucho más compleja

Los restos tienen entre aproximadamente 41.000 y 45.000 años, una época especialmente importante de la prehistoria europea. Los neandertales atravesaban sus últimos milenios mientras diferentes grupos mostraban una considerable diversidad cultural y los primeros Homo sapiens comenzaban a extenderse por distintas regiones de Europa.

Eso no significa que la llegada de nuestra especie provocara directamente este episodio ni que el canibalismo explicara la desaparición neandertal. Lo que Goyet demuestra es algo diferente: las relaciones entre grupos neandertales podían incluir comportamientos violentos y probablemente conflictos entre comunidades.

Lejos de la imagen de poblaciones uniformes que simplemente intentaban sobrevivir al frío, estos restos revelan sociedades mucho más complejas.

Y, al menos en Goyet, algunas de esas relaciones entre grupos terminaron de una de las maneras más extremas posibles: con los cuerpos de individuos externos siendo procesados y consumidos por otros neandertales.

 

 

Fuente: Futura Science.

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