A simple vista, Aracena parece uno de tantos pueblos blancos de la sierra de Huelva, rodeado de dehesas, encinas y paisajes donde el jamón ibérico forma parte casi inseparable de la identidad local. Sin embargo, bajo sus calles existe otro paisaje completamente diferente: una red de galerías, lagos y enormes cámaras subterráneas que se extiende durante más de dos kilómetros bajo el Cerro del Castillo.
Se trata de la Gruta de las Maravillas, una cavidad de 2.130 metros de desarrollo total que abrió oficialmente sus puertas al público en 1914, lo que la convierte en la primera cueva turística de España. Lo más sorprendente es que su entrada no se encuentra escondida en mitad de una montaña, sino prácticamente en pleno casco urbano de Aracena.
Una historia que comenzó mucho antes del turismo de naturaleza
Las primeras referencias conocidas a la cavidad se remontan al siglo XIX, cuando diferentes documentos hablaban de una supuesta mina localizada bajo el Cerro del Castillo. También existe una leyenda popular según la cual un pastor conocido como Tío Blas habría descubierto la entrada mientras buscaba un animal perdido, aunque las referencias documentales relacionan el conocimiento temprano de la gruta con las actividades mineras desarrolladas alrededor de 1850.

El verdadero salto llegó a comienzos del siglo XX, cuando el Marqués de Aracena y el alcalde Juan del Cid impulsaron las obras necesarias para hacerla visitable. Finalmente, en septiembre de 1914 comenzó a recibir turistas, convirtiéndose en una auténtica pionera del turismo subterráneo español.
Desde entonces se han descubierto nuevas galerías y salas, aunque solo una parte está abierta actualmente al público.
Más de 500 millones de años escondidos bajo Aracena
La gruta está excavada sobre materiales calizos y mármoles cuya formación se remonta a más de 500 millones de años. Durante enormes períodos de tiempo, el agua fue filtrándose por las fracturas de la roca y disolviendo lentamente sus minerales hasta crear el complejo sistema subterráneo que conocemos hoy.
La cavidad se organiza en tres niveles superpuestos y alrededor de 1.200 metros forman parte del recorrido turístico. Durante la visita aparecen espacios como el Gran Lago, la Sala de los Brillantes o la Cristalería de Dios, donde estalactitas, estalagmitas, columnas y grandes coladas de calcita transforman las paredes en formas que parecen casi arquitectónicas.
El ambiente interior también permanece sorprendentemente estable, con temperaturas que rondan los 16-19 ºC y una humedad cercana al 100%.
Lagos y una auténtica “catedral” bajo tierra
El agua es uno de los grandes protagonistas de la Gruta de las Maravillas. Buena parte de su primer nivel está ocupada por lagos subterráneos de aguas tranquilas, cuya iluminación permite observar tonalidades azules y verdes que contrastan con las formaciones minerales de las paredes.
En algunas salas, las grandes bóvedas y columnas naturales han hecho que la cavidad sea descrita como una especie de catedral subterránea. El agua ha creado además terrazas minerales y pequeñas barreras naturales durante miles de años, mientras continúa transformando lentamente un paisaje que sigue activo desde el punto de vista geológico.
Una cueva de dos kilómetros escondida bajo un pueblo
La visita convencional dura aproximadamente 45-50 minutos y está sometida a limitaciones de aforo para reducir el impacto sobre el delicado ecosistema interior. Precisamente su ubicación es una de sus mayores peculiaridades: se puede recorrer el centro histórico de Aracena y, apenas unos minutos después, encontrarse varios metros bajo tierra atravesando galerías formadas mucho antes de que existieran los seres humanos.
La Gruta de las Maravillas quizá no sea la cavidad más grande de España, pero conserva algo difícil de igualar. Más de un siglo después de convertirse en la primera cueva turística del país, sigue escondiendo bajo un pueblo de Huelva un paisaje de piedra y agua que comenzó a formarse hace cientos de millones de años.