El 1 de abril de este año varios medios de noticias informaron sobre la muerte de Jonathan, el tortugo gigante que tiene casi dos siglos. Afortunadamente los rumores sobre su muerte eran exagerados. Los medios habían sido presas de un posteo mentiroso en redes sociales que se volvió viral, de alguien que fingía ser el veterinario personal de Jonathan. Es una señal de nuestros tiempos, ya que el falso posteo quería aprovechar la conmoción para solicitar donaciones en criptomonedas.
Con todo, el breve escándalo y subsiguiente alivio sobre el destino de Jonathan ilustra hasta qué punto sigue la gente enamorada de esta tortuga después de tantos años. Aunque se desconoce cuándo nació exactamente, se calcula que Jonathan tiene 194 años aproximadamente y vive en la pequeña isla de Santa Elena en medio del Atlántico desde finales de los 1800. Aunque hay criaturas marinas que probablemente sean más longevas como el tiburón de Groenlandia, o muchos otros organismos de larga vida que no son del reino animal, Jonathan hoy es el animal terrestre más viejo que se conoce.
Específicamente, es una tortuga gigante de las Seychelles (Aldabrachelys gigantea hololissa), subespecie de la tortuga gigante Aldabra (Aldabrachelys gigantea). Las tortugas gigantes suelen ser longevas pero Jonathan parece ser un espécimen inusual incluso entre las de su tipo. Se cree que la mayoría de estas tortugas viven entre 100 y 150 años, aunque hay algunas que tal vez hayan vivido más que Jonathan (es difícil monitorear la edad de estos animales porque suelen sobrevivir a los científicos que los estudian).
Como no se le puede preguntar a Jonathan por sus secretos antienvejecimiento, recurrimos a un estudio que se publicó hoy en Science Advances, donde los científicos detallan lo que se ve de su constitución genética. Con un hisopado del interior de su mejilla (es un animal protegido, por lo que no se le puede extraer sangre) los investigadores secuenciaron su genoma, y también el epigenoma, que es la colección de compuestos químicos que encienden y apagan genes.
El estudio fue encabezado por científicos de Kallel, organización sin fines de lucro que se dedica a la investigación de la longevidad. Me puse en contacto con el autor principal del trabajo, Stephen Clark, neuro-oncólogo y fundador de Kallel, para hablar sobre lo que descubrió su equipo en el ADN de Jonathan, y lo que podría servir de esto para ayudarnos algún día a vivir más años.
Lo que el ADN de Jonathan revela sobre su extraordinaria longevidad
Ed Cara, Gizmodo: ¿Qué es lo que sabía la ciencia sobre Jonathan antes de este trabajo?
Stephen Clark: Sabíamos que es un tortugo Aldabra, y que era viejo. Se secuenciaron otras dos tortugas Aldabra en 2022, pero esto sucedió mientras trabajábamos con Jonathan y como no sabíamos el resultado hasta que se publicó, también secuenciamos a otra Aldabra más joven llamada Tank.
G: Por su edad, ¿hay algo que destaque a Jonathan de otros en su especie?
C: Aunque el grupo anterior había secuenciado a dos Aldabras, nadie había analizado su epigenoma, así que obtuvimos su epigenoma además de secuenciar el ADN. Comparamos su epigenoma con el de una Aldabra de 5 años de edad para ver cómo había cambiado en alrededor de 190 años. Fue la primera vez que se comparó el epigenoma de un animal a lo largo de un período tan extenso. Por epigenoma me refiero a la metilación del ADN, que ocurre cuando se añade un grupo metilo al ADN, lo que tiende a encender o apagar genes. Se apagan los genes metilados y los no metilados se encienden. Sabemos que el epigenoma cambia con el tiempo pero nadie había comparado epigenomas en dos especímenes de edad cronológica tan apartada en el tiempo.

Lo principal que aprendimos es que parece haber mantenido muy jóvenes a sus mitocondrias. Al comparar su metilación de ADN con cinco metilomas de ADN de edades entre 5 y 91, su metiloma de ADN en algunos genes mitocondriales era tan joven como el de los de 5 años en tanto que los de 91 años se veían mucho más viejos.
G: La genética de Jonathan ¿puede ayudarnos a entender mejor o incluso extender la longevidad humana?
C: Sí, es lo que pienso. Nuestra organización sin fines de lucro trata de revelar los secretos de especies longevas como Jonathan y encontrar qué se puede trasladar a los humanos. Uno de los próximos pasos con esta información es identificar las drogas que pueden apuntar al epigenoma (metilación de ADN) para mantener más jóvenes a nuestras mitocondrias.
G: ¿Qué sucede ahora? ¿Piensan seguir estudiando a Jonathan?
C: Así es. Pensamos seguir trabajando con Jonathan y otras Aldabras para ver los epigenomas y el ADN de otras especies longevas. Como organización sin fines de lucro, nuestro trabajo se ve limitado por el apoyo filantrópico que recibimos.
G: ¿Cómo llegaron a Jonathan? ¿Cómo está hoy? ¿Podría vivir muchos años más?
C: Jonathan es maravilloso. Está ciego, pero oye perfectamente. Creemos que podría vivir mucho tiempo más, en especial si se le mantiene a salvo de infecciones y peligros naturales.