Pasear perros es uno de esos trabajos que prácticamente todo el mundo conoce. Pero ¿qué ocurriría si el animal tuviera cuatro patas mecánicas, cámaras en lugar de ojos y necesitara recargar una batería? En San Francisco, Estados Unidos, una startup convirtió esa situación en una oferta laboral completamente real.
La compañía se llama Dimensional y publicó un anuncio para contratar paseadores de perros robot por 20 dólares la hora, sin necesidad de experiencia previa. Los trabajadores debían recorrer las calles durante turnos de cuatro a seis horas, acompañando a máquinas diseñadas para desplazarse de manera autónoma. Sin embargo, detrás de esta curiosa búsqueda de empleados existe un problema tecnológico mucho más importante: la inteligencia artificial todavía tiene dificultades para controlar robots en situaciones cotidianas.
Pagan 20 dólares por hora para pasear perros robot, pero el trabajo tiene algunas condiciones

La oferta apareció durante octubre de 2026 en un grupo de Facebook dedicado a oportunidades laborales en la bahía de San Francisco. Según reveló The New York Times en un reportaje de Kashmir Hill, los candidatos no necesitaban conocimientos de programación, ingeniería ni robótica.
La empresa proporcionaba los robots, recorridos establecidos y capacitación remunerada. Eso sí, existía una condición particular: los paseadores debían poder levantar y transportar una máquina de aproximadamente 15 kilogramos.
La razón era sencilla. Los dispositivos podían sobrecalentarse, quedarse sin energía o detenerse inesperadamente durante el recorrido. Si eso ocurría, el trabajador tenía que llevarlos de regreso a las oficinas. Los protagonistas son robots cuadrúpedos de la compañía china Unitree, adquiridos por unos 2.000 dólares cada uno.
La inteligencia artificial todavía necesita que los humanos le enseñen a caminar por la ciudad
El verdadero objetivo de los paseos no es entretener a los robots, sino recopilar información sobre cómo moverse por entornos urbanos. Durante los recorridos, los operadores humanos controlan las máquinas mientras sus cámaras y sensores registran obstáculos, movimientos y decisiones de navegación. Estos datos sirven como referencia para entrenar sistemas que posteriormente intentarán realizar las mismas tareas sin intervención humana.
Stash Pomichter, fundador de Dimensional, explicó que los experimentos revelaron una limitación importante: los agentes de inteligencia artificial todavía funcionan considerablemente peor que las personas cuando deben controlar dispositivos físicos en entornos complejos.

La startup desarrolla dimOS, un sistema operativo de robótica de código abierto que busca conectar agentes de inteligencia artificial con máquinas de diferentes fabricantes. Su tecnología está diseñada para interpretar instrucciones en lenguaje natural, procesar información de cámaras y sensores y convertir las decisiones de la IA en movimientos físicos. Pero conseguir que un robot comprenda una orden no significa que pueda ejecutarla correctamente en cualquier situación.
El objetivo es crear robots que trabajen en fábricas, obras y centros de datos
Dimensional tiene ambiciones que van mucho más allá de los perros mecánicos. Según Pomichter, la compañía adquirió más de 100 robots cuadrúpedos y 50 humanoides para desarrollar herramientas que permitan automatizar tareas físicas.
Entre sus posibles aplicaciones aparecen el transporte de materiales, la vigilancia, las operaciones industriales y determinadas actividades en centros de datos. De hecho, el proyecto dimOS está disponible públicamente en GitHub, donde otros desarrolladores pueden estudiar su funcionamiento y experimentar con diferentes plataformas robóticas.
La empresa también probó un perro robot destinado a patrullar sus instalaciones durante la noche, con instrucciones para detectar personas y alertar a sus responsables. Sin embargo, los desafíos técnicos siguen siendo considerables. La navegación autónoma debe funcionar en lugares con peatones, vehículos, obstáculos inesperados y condiciones que cambian constantemente.
Por ahora, los robots necesitan supervisión y entrenamiento humano para aprender a desenvolverse con mayor seguridad. La situación deja una paradoja especialmente llamativa: mientras algunas empresas prometen que la inteligencia artificial permitirá que los robots trabajen por nosotros, una startup acaba de demostrar que todavía necesitamos trabajar para enseñarles a hacerlo. Y, al menos en San Francisco, ese trabajo puede consistir literalmente en sacar a pasear un perro que no necesita comida, agua ni veterinario, pero que quizá termine obligándonos a cargarlo de regreso a casa.