Una de las estrellas más impresionantes del cielo nocturno está experimentando cambios provocados por una compañera mucho más pequeña. Un equipo internacional de astrónomos encontró nuevas evidencias de que Betelgeuse, una supergigante roja ubicada en la constelación de Orión, está siendo deformada por otra estrella que orbita a su alrededor.
El descubrimiento fue posible gracias a las observaciones del radiotelescopio ALMA, ubicado en Chile, y del Very Large Array (VLA), en Estados Unidos. Los resultados, publicados en The Astronomical Journal y difundidos el 27 de octubre de 2026, revelan alteraciones en la estructura y temperatura de la atmósfera de Betelgeuse.
Los científicos consideran que estas modificaciones podrían estar relacionadas con Siwarha, una estrella compañera cuya presencia ayuda a explicar algunos de los comportamientos más extraños de esta gigante cósmica.
La misteriosa estrella que está modificando a Betelgeuse
Betelgeuse se encuentra aproximadamente a 650 años luz de la Tierra y es una de las estrellas más grandes visibles desde nuestro planeta.
Su radio se estima en cientos de veces el del Sol y puede acercarse a unas 1.000 veces el radio solar, según las mediciones utilizadas. Si ocupara el lugar de nuestra estrella, su superficie podría extenderse hasta las proximidades de la órbita de Júpiter.

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Sin embargo, los investigadores descubrieron que una compañera mucho más pequeña, denominada Siwarha, podría estar alterando las capas externas de su atmósfera. Esta estrella orbitaría a una distancia cercana al doble del radio de Betelgeuse, atravesando regiones de su extensa envoltura gaseosa.
Los astrónomos observaron que la atmósfera de la supergigante adquiere una forma ligeramente alargada cuando Siwarha alcanza determinadas posiciones orbitales. En cambio, recupera una apariencia más circular cuando la compañera se encuentra delante o detrás de ella desde nuestra perspectiva.
Aunque Siwarha no fue detectada directamente mediante estas observaciones de radio, los cambios identificados coinciden con los efectos que podría provocar su movimiento.
Cómo los telescopios lograron detectar estas alteraciones
La investigación, dirigida por Lynn D. Matthews, del Observatorio Haystack del Instituto Tecnológico de Massachusetts, combinó observaciones realizadas entre 2021 y 2026.
Los científicos analizaron siete frecuencias de radio diferentes para estudiar distintas profundidades de la atmósfera estelar. Esta técnica permitió medir variaciones de temperatura, distribución del gas y cambios en la forma de Betelgeuse.
Los resultados proporcionan nuevas evidencias de que la pequeña compañera podría estar generando perturbaciones atmosféricas mientras completa su órbita.
Sin embargo, todavía se necesitan observaciones adicionales para establecer con mayor precisión cómo se producen estas interacciones.
Betelgeuse también se recuperó de su misterioso oscurecimiento
El estudio permitió investigar otro fenómeno que había desconcertado a los astrónomos. Entre 2019 y 2020, Betelgeuse experimentó una disminución extraordinaria de brillo, alcanzando uno de sus niveles más bajos registrados en más de un siglo.
El episodio generó especulaciones sobre una posible explosión como supernova, aunque investigaciones posteriores relacionaron el oscurecimiento con una expulsión de material que produjo una nube de polvo.
Las nuevas mediciones muestran que las regiones externas de su atmósfera recuperaron temperaturas cercanas a los 3.500 kelvin, después de los valores excepcionalmente bajos registrados durante aquel episodio. Los científicos también identificaron una región más fría, de aproximadamente 2.200 kelvin, situada cerca de su superficie visible.
Estos resultados ayudarán a comprender cómo las estrellas gigantes pierden material durante las últimas etapas de su evolución.
Aunque todavía quedan interrogantes sobre Siwarha, el descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre la compleja interacción entre dos estrellas y los procesos que pueden influir en el futuro de Betelgeuse.