Nadie sospechaba que nadar en un lago acabaría en tragedia para la niña de 8 años.
La semana pasada el Departamento de Salud de Luisiana informó que la niña Lillian Smart, según su familia, había contraído una rara infección de Naegleria fowleri, una ameba que ataca el cerebro. Lamentablemente, la familia informó que la niña había sucumbido a la enfermedad, que casi siempre es fatal. Esta muerte del fin de semana es tan solo el cuarto caso de N. fowleri que se haya documentado en ese estado, según afirmaron los funcionarios.
“Las lesiones en su cerebro fueron demasiado graves para que su cuerpo pudiera recuperarse. Todos hicieron todo lo posible por mantenerla con nosotros”, escribió su familia en un posteo de Facebook, en un grupo que se había creado para brindar noticias sobre el estado de la niña.
La ameba comecerebros
- fowleri es una ameba que cambia de forma y vive en el suelo y los cuerpos de agua dulce con temperaturas cálidas. Suele comer solamente bacterias y no resulta peligrosa para los humanos si se la traga al beber agua que contenga la ameba. Pero si la ameba entra al cuerpo por la nariz, a veces puede mirar al cerebro. Desde allí atacará y matará a las células cerebrales, lo que da lugar a una gran inflamación. La infección se conoce formalmente como meningoencefalitis amebiana primaria, o PAM por sus siglas en inglés.
Las autoridades de salud de Luisiana dijeron que los síntomas suelen comenzar con “fuerte dolor de cabeza, fiebre, náuseas, vómitos, y luego rigidez en el cuello, convulsiones, y coma que puede terminar en muerte”. Por lo general los síntomas comienzan unos cinco días después de estar expuesto, pero pueden tardar hasta 12 días. Aunque los médicos pueden tratar la enfermedad con un agresivo coctel de drogas y otras intervenciones, la infección casi siempre es fatal.
Casi siempre la ameba se contrae al nadar en agua dulce cálida como la de los lagos en verano, y eso parece haber sucedido con la niña Smart. Las autoridades dicen que probablemente se infectó al nadar en el lago Claiborne, en el norte de Luisiana.
Un peligro poco frecuente, pero que aumenta
Afortunadamente, las infecciones por N. fowleri son increíblemente inusuales. Solo ha habido unos 180 casos en EE.UU. desde 1937, según el Departamento de Salud de Luisiana, y en ese estado hubo nada más que tres casos antes del de esta niña.
Las investigaciones sugieren que la incidencia global de esta infección aumenta en las zonas más cálidas del mundo. Algunos científicos argumentan que el cambio climático hará que la N. fowleri sea un problema cada vez mayor. Este año un estudio reveló que la ameba se encontraba en muchos de los manantiales de aguas cálidas, destinos recreativos en el oeste del país.
Las autoridades de Luisiana han emitimdo recomendaciones y avisos a los profesionales de atención de la salud del área. Aunque las probabilidades de infectarse con N. fowleri son bajas, el departamento indica que quien vaya a nadar en aguas dulces cálidas siempre tiene que suponer que hay un riesgo, y actuar para minimizarlo. Limitar el ingreso de agua por la nariz al nadar, tapándose la nariz al ingresar al agua o usando clips si uno se sumerge, zambulle o salta para ingresar al agua. También se recomienda usar siempre agua esterilizada, destilada, o hervida y enfriada para la irrigación nasal, ya que constituye otra potencial vía de infección.