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Ciencia

Una píldora diaria de GLP-1 podría disminuir la adicción al alcohol

Quienes se ven afectados por el abuso del alcohol y toman semaglutida oral vieron importantes mejoras en comparación con los que recibieron un placebo en un reciente ensayo clínico.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Una píldora de GLP-1 al día podría ayudar a mantener a raya el problema del consumo problemático de alcohol, según encontró un ensayo reciente.

Unos investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz llevaron a cabo un ensayo randomizado de la toma diaria oral de semaglutida, ingrediente activo en Ozempic y Wegovy, en personas con abuso problemático del alcohol. En comparación con quienes tomaban un placebo, los que tomaron semaglutida informaron que pasaban menos días tomando mucho alcohol, entre otras mejoras. Los hallazgos son los más recientes en sugerir que las drogas GLP-1 podrían tener un propósito más como tratamiento para la adicción.

“Hay que continuar trabajando en aras de ese propósito de la semaglutida para el consumo problemático de alcohol”, escribieron los autores del trabajo publicado el miércoles en The American Journal of Psychiatry.

Menor consumo de alcohol

En los últimos años se encontró cada vez más evidencia que sugiere que las drogas GLP-1 pueden disminuir la urgencia insalubre que tienen algunas personas por consumir alcohol, cocaína, o incluso la adicción a las apuestas. Gran parte de esta investigación proviene de estudios observacionales que solo pueden mostrar que hay una correlación entre el uso de las GLP-1 y la reducción de los síntomas de adicción. Sin embargo ahora estamos empezando a ver resultados similares de estudios más concluyentes como los ensayos clínicos.

Este reciente trabajo se hizo con 50 personas diagnosticadas con desorden de uso de alcohol de moderado a severo. La mitad recibió un placebo en tanto que el resto tomó dosis gradualmente mayores de semaglutida oral, de 3 miligramos diarios durante 4 semanas, y luego 7 miligramos diarios durante las cuatro semanas restantes en este estudio que duró 8 semanas.

Quienes tomaban semaglutida no obtuvieron puntajes bajos en las pruebas que medían las ansias por beber alcohol, en comparación con el grupo que tomaba el placebo, y tampoco bebían menos en promedio durante el período del estudio. Sin embargo, sí informaron que en promedio eran menos los días en que abusaban del alcohol, y que cuando consumían lo hacían en menor cantidad. También parecieron mostrar menos consecuencias negativas en relación al consumo de alcohol.

Los hallazgos del equipo respaldan la idea de que la semaglutida oral puede ser una alternativa viable y más conveniente (al menos para algunos) que la versión inyectable, afirman los investigadores. Incluso si la semaglutida no ayuda a que la gente deje de consumir alcohol, sí podría servir como arma valiosa de reducción de daños al disminuir la conducta problemática y tal vez sea más efectiva que muchos de los otros tratamientos que hoy hay disponibles.

“Lo primero que concluimos en este estudio es que la semaglutida parece reducir el consumo excesivo de alcohol, y que aumenta la capacidad de la persona de beber en moderación”, le dijo a Gizmodo el autor principal del estudio Joseph Schacht, codirector de la División de Ciencias, Prevención y Tratamiento de la Adicción de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado Anschutz. “Los efectos de la semaglutida en el consumo de alcohol se ven mayores que los de otros medicamentos aprobados por la FDA”.

Quedan preguntas

Este ensayo en fase II se hizo con un grupo relativamente reducido, por lo que hacen falta más datos para verificar estos hallazgos y entender mejor el potencial de la terapia con GLP-1 como tratamiento para el desorden de abuso de sustancias.

Los investigadores utilizaron una dosis relativamente baja de semaglutida en el ensayo, que no causó que las personas perdieran peso durante el período del estudio. Por eso es posible que las drogas GLP-1 se puedan usar en tratamientos del desorden de abuso de alcohol incluso en personas que no sean obesas o tengan sobrepeso. Sin embargo, en dosis mayores podría ser más efectivo el tratamiento en personas con esas afecciones. Otra pregunta es si los efectos pueden perdurar si la persona deja de tomar la droga GLP-1. Lo interesante es que quienes participaron del ensayo también informaron consumir menos cannabis, lo que sugiere que las GLP-1 podrían ayudar a reducir el consumo de cannabis también.

 

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