Muchas veces se dice que Venus es mellizo de la Tierra. Es que los dos planetas son notablemente parecidos en tamaño, masa y composición y se formaron en la misma región del sistema solar. Pero a pesar de esas semejanzas, Venus tiene una diferencia particular: no tiene luna. Durante décadas eso ha sido un enigma para la ciencia. Ahora, un nuevo trabajo explora una posibilidad que sorprende: quizá Venus tuvo luna alguna vez, pero esa luna tuvo un final violento.
Para saber qué podría haber sucedido si Venus tuvo luna alguna vez, un equipo de científicos efectuó simulaciones del planeta y un hipotético satélite que lo acompañara. En casi todas las situaciones que presentaron, la luna de Venus tenía mal final porque el planeta la consumía.
Los resultados del trabajo están en el sitio de preimpresión arXiv, y podrían ayudar a la ciencia a conocer más sobre el potencial pasado habitable del planeta.
Luna como plato principal
Es probable que la Luna de la Tierra se formara tras un gigantesco impacto que sufrió el planeta, con lo que quedó material fragmentario en un anillo orbital que eventualmente se aglutinó en una proto-luna. Basándose en lo que los científicos ya saben de los inicios del sistema solar, es improbable que Venus haya estado exento de alguna colisión similar hace miles de millones de años.
Sin embargo, Venus es uno de los dos planetas del sistema solar que no tienen luna. El otro planeta es Mercurio, demasiado pequeño y cercano al sol como para que su gravedad pueda sostener un satélite en órbita. Pero la razón de por qué Venus no tiene luna sigue siendo un misterio.
Este equipo de científicos encabezado por Stephen Kane de la Universidad de California, Riverside, creó una simulación como modelo de la fuerza gravitacional entre Venus, la hipotética luna, y el sol, a lo largo de miles de millones de años. Consideraron un amplio rango de posibilidades de la velocidad de rotación de Venus, y de cómo podría haber sido su luna, ante diferentes escenarios.
Los modelos revelaron que una luna de casi la mitad de la masa del satélite natural de la Tierra podría haber sobrevivido en la órbita de Venus durante 1,7 mil millones de años. Y si hubiera tenido el doble de la masa de nuestra luna, habría sobrevivido durante sólo 30 millones de años debido al fuerte efecto de mareas de Venus.
Destino marcado
A pesar de las diferentes variables el resultado para la luna de Venus siempre era el mismo.
Tras su formación la luna se habría alejado hasta alcanzar un límite, el límite de Roche, punto en el que las fuerzas de marea de un cuerpo más grande vencen a un objeto de menor tamaño. En ese punto la gravedad de Venus habría causado la destrucción de la luna y la atmósfera del planeta se habría tragado los fragmentos.
Al no quedar nada de la potencial luna perdida de Venus, resulta difícil poder obtener evidencia para respaldar esta teoría. Pero si Venus tuvo una luna en algún momento, tal vez formara parte de la posible habitabilidad del planeta hace miles de millones de años.
Los científicos creen que Venus tal vez haya tenido un océano de agua líquida de poca profundidad, y temperaturas habitables en la superficie durante unos 2 mil millones de años de la primera parte de su historia, según hallazgos de la NASA. Venus tal vez se formó con ingredientes similares a los de la Tierra pero luego siguió un camino evolutivo diferente y se convirtió en el planeta infernal que conocemos hoy.
Los dos planetas, la Tierra y Venus, podrían haber tenido mucho más en común, incluyendo la presencia de un satélite compañero.