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Ciencia

Vivió entre pastizales y regiones heladas, pero la ciencia tardó décadas en descubrir qué depredador era. Su ADN reveló qué tipo de felino era.

Un análisis del ADN antiguo revela nuevos detalles sobre la extensión, dieta e historia evolutiva del extinto depredador.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Miracinonyx trumani. Es el nombre de un felino grande extinto que comúnmente se conoce como chita americano y que habitó Norteamérica durante el Pleistoceno. Su nombre común proviene de su parecido con los chitas o guepardos modernos, con características físicas adecuadas para la persecución a gran velocidad. Sin embargo, lo que los científicos comprenden sobre este antiguo depredador cambió en los últimos años y ahora se han revelado nuevos detalles sorprendentes sobre la especie.

Los hallazgos se publicaron hoy en Current Biology, y se suman a la creciente evidencia que sugiere que este “chita” no era un chita después de todo. Más bien era un pariente altamente adaptable del puma. El nuevo estudio además amplía la extensión del hábitat del M. trumani hacia el norte. Aunque las poblaciones de regiones que hoy son Wyoming y florida vivían como depredadores generales en pasturas templadas, las poblaciones del Yukón Ártico, antiguamente parte de Beringia, prehistórico puente terrestre que conectaba Asia con Norteamérica en la última Era de Hielo, se alimentaban de peces.

Antes de este estudio los expertos no tenían idea de que el M. trumani habitara tan al norte. El hecho de que esta población lograra hacerse un nicho singular, comiendo principalmente salmón y otros peces para sobrevivir en un ecosistema inhóspito, habla de su increíble capacidad de adaptación.

“Se ha estudiado mucho el puente de Beringia del Pleistoceno por lo que es muy bueno poder sumar a un nuevo carnívoro a este ecosistema ya conocido”, le dijo a Gizmodo la autora principal del trabajo Molly Casssatt-Johnstone, candidata al doctorado en el laboratorio de Paleogenómica de la Universidad de California, Santa Cruz.

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© Velizar Simeonovski

El misterio del chita norteamericano

Fue en 1979 que se le dio nombre al chita norteamericano y se lo describió, con evidencia fósil que apuntaba a la morfología convergente o características compartidas con el chita moderno. Por ejemplo, estos felinos antiguos tenían patas largas y hocicos con narinas grandes, ambas adaptaciones clásicas para la persecución a gran velocidad, según Cassatt-Johnstone.

“Fue como lo primero que pudimos saber de esta especie. Un felino norteamericano que se veía adaptado para la persecución a gran velocidad, y por eso se lo llamó chita norteamericano”, dijo. Pero a medida que la ciencia profundizó en sus estudios, la imagen de este depredador extinguido hace tanto tiempo se tornó más complicada.

En 2005 los investigadores secuenciaron el ADN mitocondrial de un fósil de M. trumani hallado en Wyoming, creando así el primer registro genético del chita o guepardo norteamericano. Pero lo que encontraron sugería que la especie estaba más emparentada con el puma moderno que con el chita “ lo que evolutivamente tenía sentido”, dijo Cassatt-Johnstone.

“Los pumas son un linaje del nuevo mundo, y habitan las Américas. Los chitas o guepardos son del viejo mundo y se encuentran en Asia y África, por lo que tenía que haber habido un evento de migración si se relacionaran más estrechamente con los chitas”, explicó.

En la última década hubo más estudios que contradijeron la suposición de que el M. trumani era un depredador veloz y especializado. Los resultados que se publicaron hoy confirman que este felino no solo no era pariente del chita o guepardo como creía la ciencia, sino que probablemente no tenga un análogo moderno.

En su propia clase

Cassatt-Johnstone y sus colegas analizaron ADN antiguo e isótopos estables de fósiles de grandes felinos hallados en el norte, hasta Yukón. Cuando los investigadores recibieron los especímenes de entre 23.000 a 31.000 años de antigüedad, pensaron que podían ser pumas ya que con anterioridad los paleontólogos habían encontrado restos de esos felinos en la región.

“Teníamos que encontrar a qué especie pertenecían y nos sorprendió mucho descubrir que no eran pumas, sino chitas norteamericanos, dijo Cassatt-Johnstone. Hasta entonces los expertos no habían pensado que esta especie hubiera vivido en Beringia. Su presencia allí sorprende en particular porque la región entraba en el Último Máximo Glacial, por lo que el ecosistema del Ártico era muy diferente al de los otros 48 estados que están más al sur.

El análisis genético confirmó que el M. trumani en realidad era una especie hermana del puma moderno que se separó de ese linaje hace unos 2,6 millones de años. Los investigadores ahora creen que sus características compartidas con el chita o guepardo son un ejemplo impactante de la evolución convergente en que dos especies no emparentadas evolucionan con características similares para sobrevivir en entornos similares. De hecho, las poblaciones de M. trumani que habitaban las pasturas norteamericanas probablemente necesitaran ser veloces para cazar a sus presas.

Pero los que se aventuraron hacia el norte helado claramente necesitaban comer otra cosa. Al analizar los isótopos estables de los fósiles los investigadores reconstruyeron las dietas de estos animales. Los que vivían en el Ártico se especializaron en comer peces,  probablemente usaban sus potentes patas delanteras para sacarlos del agua.

“Fue sorprendente reconstruir su dieta y pienso que eso muestra que son felinos increíblemente flexibles, como cualquier otra especie de felino de hoy. Con capacidad de depredar, existir y vivir en un ecosistema con diferentes características según dónde vivan y qué recursos haya en el lugar”, dijo Cassatt-Johnstone.

Si bien puede haberse ya saldado el debate sobre el linaje del M. trumani, sigue habiendo preguntas por responder. Cassatt-Johnstone espera que en futuros estudios se profundice en la historia evolutiva de esta especie y del puma para entender si coexistían en Norteamérica y si competían unos con otros.

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