Un tramo de 140 kilómetros de largo del Río Grande se ha secado a tal punto que ahora hay agricultores locales que no han podido regar sus cultivos en los últimos dos meses. Y para el próximo año la industria de miles de millones de dólares se verá afectada, además de parte de los aproximadamente 15 millones de personas que dependen del Río Grande para tener agua corriente en sus viviendas.
Otra forma de entender el alcance de este problema es que se puede ver desde el espacio. Varios años de sequía extrema, que se aceleró este año por el derretimiento prematuro en las Montañas Rocosas del Sur donde nace el Río Grande, redujeron el Reservorio Elephant Butte a tan solo el 1,4% de su volumen total. Se trata del reservorio más grande de Nuevo México cuando está lleno, pero ahora Elephant Butte está seco, más seco de lo que estuvo jamás en más de medio siglo.
Las imágenes satelitales del Thematic Mapper del Landsat 5, que es operado en conjunto por la Agencia Geológica de EE.UU. (USGS) y la NASA, y la herramienta de Imágenes Operacionales de la Tierra a bordo de las plataformas Landsat 8 y Landsat 9 de la agencia, muestran cómo ha desaparecido el agua. La agencia espacial estadounidense publicó las imágenes comparativas del reservorio, de cuando estaba casi lleno en 1994, y de la sequía del reservorio y el Río Grande que lo nutre de agua, de cuando Elephant Butte estaba al 2,9% de su capacidad en 2013.
“Hay comunidades allí que sufren como no se ha visto en mucho, mucho tiempo”, dijo el CEO del Middle Rio Grande Conservancy District Jason Casuga, a KOB4, filial local de la NBC en julio. Según Casuga, este año podría quedar registrado como el más seco en la historia para ese río.
Inteligencia desde el espacio
Afortunadamente, la NASA ha estado haciendo más que tan sólo fotografiar el problema desde la órbita. Se han desarrollado herramientas con datos en casi tiempo real a partir de varios proyectos auspiciados por la Oficina de Acción del Agua Occidental de la agencia (WWAO), para trazar modelos de variables regionales para los agricultores, registrando la humedad el suelo y el ritmo al que se evapora el agua de las plantas y el suelo.
Parte del objetivo es ayudar a los agricultores a planificar para futuras sequías, reubicando recursos (por ejemplo) como cultivos de maíz resistente a las sequías que podría rendir mejor ante estas condiciones en comparación con cultivos que demandan mucha agua como la alfalfa.
“Si reducimos el área de cultivo en 20% y reemplazamos la alfalfa por maíz, la necesidad de agua podría reducirse en más del 50% comparado con las condiciones actuales”, explicó Vikalp Mishra, ingeniero civil e hidrólogo de la Universidad de Alabama en Huntsville, durante su presentación 2025 de este proyecto de la NASA.
Comunicación con el espacio
Otro proyecto de la WWAO, según la NASA, es entrenar a los satélites para que rastreen la altura del agua de superficie en el desierto del sudoeste, en colaboración con los datos recogidos con drones y mediciones en el lugar. Las mediciones realizadas por humanos y dispositivos de medición como transductores de presión que miden la elevación del agua, más los calibres de flujo, podrían servir para rastrear cómo impacta en la salud del flujo del Río Grande la acción de bombear el agua de las napas subterráneas que utilizan varios de los habitantes.
La NASA dice que la WWAO está desarrollando nuevas herramientas con el fin de administrar los derechos del uso del agua, un problema real cuando hay sequías extremas ya que hay habitantes que consumen el agua que podrían utilizar otras personas.
Son datos que hacen falta ya que los derechos legales no están a tono con la realidad del clima Según Samuel Sandoval Solís, profesor en la Universidad de California, Davis, que estudia los problemas de los recursos del agua del Río Grande entre Nuevo México y Texas, la cantidad de derechos legales que indican los libros para el uso del agua que fluye por el Río Grande es casi el doble del volumen de agua que el río ha tenido en los últimos años.
“Y por eso los reservorios nunca se vuelven a llenar, y la aguja solo apunta más y más hacia una crisis», le dijo Sandoval Solis al Texas Monthly el mes pasado.