Image: Wikimedia Commons

Principios de la década de los 80, American Airlines decide sacar un programa especial, un pase que cuesta 250 mil dólares y que permitía volar con sus aerolíneas de forma gratuita toda la vida. Si te estás preguntando por qué no existe todavía tal y como se creó, la culpa la tienen un par de tipos muy listos.

Posiblemente este relato fue uno de los errores m√°s graves de la historia de las aerol√≠neas comerciales, uno cuyos costes resultaron millonarios. El programa se llam√≥ AAirpass en 1981, y seg√ļn el por entonces presidente de American Airlines, el se√Īor Robert Crandall, fue originalmente concebido como ‚Äúalgo que las empresas comprar√≠an para sus mejores empleados‚ÄĚ.

La compa√Ī√≠a hab√≠a pensado que el plan traer√≠a millones de d√≥lares en ingresos en un per√≠odo de tiempo muy corto, dinero f√°cil que har√≠a crecer a la compa√Ī√≠a. Adem√°s, se pensaba que los costes futuros sobre los clientes que usaran dichos pases ser√≠an insignificantes a la hora de absorberlos. Sin embargo, el alto coste del programa tuvo una respuesta menos entusiasta de la esperada y, al final, solo se vendieron 66 pases.

Seg√ļn los t√©rminos (bastante flexibles) del contrato original, los clientes que los compraron ten√≠an derecho a viajar gratis en primera clase a cualquier parte del mundo y se les otorgaba una especie de membres√≠a vitalicia al denominado Admirals Club de American Airline, el cual otorga prioridad de abordaje, reserva el mismo d√≠a y acceso a salones en todo el mundo que ofrecen comida y bebida gratis para los miembros, las zonas VIPS actuales.

Image: American Airlines

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¬ŅQu√© ocurri√≥? Que muchos de esos 66 miembros hicieron lo que muchos est√°n pensando, y adem√°s estaban en su derecho: volar como si no hubiera ma√Īana. ‚Äúera como poseer una flota de aviones privados‚ÄĚ, ‚Äúun s√°bado muy divertido consist√≠a en despertar temprano y volar a Detroit, alquilar un coche e ir a Ontario, almorzar y gastar 100 d√≥lares comprando cosas canadienses y luego volver para cenar‚ÄĚ, fueron algunos de los comentarios.

Otros llegaban a ‚Äúcruzar‚ÄĚ el charco casi a diario, sin apenas tiempo de comer algo en, por ejemplo, Londres, y volver a montarse para ir a, por ejemplo, Nueva York. No s√≥lo eso, algunos clientes encontraron formas de obtener todav√≠a m√°s de sus pases.

¬ŅC√≥mo? Seg√ļn los t√©rminos del acuerdo, los clientes tambi√©n pod√≠an reclamar millas a√©reas en todos los vuelos que realizaban, lo que permit√≠a a aquellos que usaban el servicio frecuentemente acumular, literalmente, millones de millas a√©reas en el espacio en tan solo unos pocos a√Īos, millas que podr√≠an regalar a familiares y amigos o, en el caso de algunos clientes, y aqu√≠ vino la jugada: vender.

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Además, como AAirpass ofrecía viajes gratuitos ilimitados, la aerolínea se vio obligada a absorber todas las tarifas incurridas por los clientes al usarlas (incluidos los impuestos), lo que significa que los clientes podían reservar literalmente una docena de vuelos una docena de veces diferentes en un solo día.

Image: Steve Rothstein (WC)

A√ļn hay m√°s. American Airlines ofreci√≥ a los clientes la oportunidad de comprar un ‚Äúpase de acompa√Īante‚ÄĚ a un precio de descuento (aproximadamente el 45% de descuento), que otorgaba los mismos beneficios a cualquier persona que el titular original deseara siempre que volaran juntos.

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¬ŅQu√© ocurri√≥? Que los clientes que optaron por esta actualizaci√≥n en particular la utilizaron de maneras impresionantemente creativas, desde reservar un asiento vac√≠o con un nombre falso para ganar m√°s espacio en la ya espaciosa primera clase, hasta transportar a amigos y, a menudo, extra√Īos al azar en todo el mundo de forma gratuita.

Es más, hubo un caso muy nombrado en muchos medios, el de un tipo llamado Steven Rothstein, que a veces reservaba dos billetes por cada vuelo que tomaba solo para sorprender a la gente en el aeropuerto con una actualización gratuita de primera clase. Rothstein era todo un personaje, y en American Airlines no sabían donde meterse.

Image: Wikimedia Commons

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Hacia el a√Īo 2006, un informe interno de la compa√Ī√≠a filtrado expon√≠a claramente que AAirpass le costaba m√°s de un mill√≥n de d√≥lares al a√Īo por cliente. Llegados a este punto, decidi√≥ actuar. Despu√©s de estudiar minuciosamente los contratos y hacer extensas investigaciones, American Airlines pudo revocar con √©xito los pases de un pu√Īado de clientes que hab√≠an ‚Äúabusado‚ÄĚ del sistema.

La mayor√≠a de los ‚Äúse√Īalados‚ÄĚ fueron aquellos que utilizaron sus pases para transportar a personas a trav√©s del pa√≠s a cambio de una tarifa, o como en el caso de Steven Rothstein, qui√©n lleg√≥ a reservar asientos vac√≠os para su maleta bajo el nombre de ‚ÄúBag Rothstein‚ÄĚ.

Adem√°s, la compa√Ī√≠a fue subiendo los precios paulatinamente hasta llegar a los 3 millones de d√≥lares por pase. Poco despu√©s, eliminaron por completo la posibilidad. En la actualidad existen las tarifas prepago a un precio fijo y con descuento para los viajeros frecuentes. Se requiere un compromiso m√≠nimo de 10.000 d√≥lares por viajero al a√Īo. Y s√≠, los pases originales AAirpass existentes siguen siendo v√°lidos, aunque no sabemos cuantos de los 66 siguen en activo. [Wikipedia, ScoopWhoop, LATimes]