El tráiler de Jurassic World apareció la semana pasada para recordarnos una cosa: desde su descubrimiento la humanidad ha sentido fascinación por los dinosaurios. Hay algo mágico en el hecho de que durante 165 millones de años nuestro querido planeta Tierra estaba ocupado por seres gigantescos, extintos por motivos que aún no están del todo claros.

Pero como partícipes de la cultura popular también están rodeados de una serie de mitos y de datos que normalmente son incorrectos o no del todo preciso. Aquí van algunos de ellos:

El T-Rex sólo veía objetos en movimiento

Es uno de los más populares. El T-Rex poseía un sentido del olfato extraordinario, pero aunque su visión era más pobre sí que podía apreciar objetos inmóviles. El principal culpable de esta creencia probablemente sea Steven Spielberg y la famosa escena de Jurassic Park en la que Alan Grant le dice a Lex que se quede quieta porque así el dinosaurio no podrá verlos.

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Por disculpar un poco al director, en los noventa todavía quedaban algunas dudas acerca de cómo funcionaba exactamente el sentido visual del T-Rex aunque probablemente, y sin embargo, Spielberg ignoró cualquier base científica y obvió ese detalle con el fin de darle más emoción a la película.

Los brazos del T-Rex no servían para nada

Los brazos cortos del Tyrannosaurus Rex han dado lugar a diversos memes a lo largo de Internet, normalmente haciendo hincapié en su inutilidad por ser demasiado cortos.

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La realidad es que sus extremidades delanteras eran algo más largas de lo que se suele representar en películas o en imágenes y eran excepcionalmente poderosas y musculosas. Eso da pie a suponer que las empleaba activamente para agarrar cosas y desgarrar la carne de sus víctimas. Técnicamente hablando, por cierto, el dinosaurio que tenía unas extremidades tan cortas que (probablemente) no servían para nada es el Carnotaurus.

Somos la especie dominante gracias a la extinción de los dinosaurios

Incorrecto. La mayoría de dinosaurios tenía una capacidad intelectual similar a la de un avestruz actual. Además, aunque evolucionaron notablemente, ocuparon la tierra durante un periodo de 150 millones de años, comparado con el homo sapiens sapiens que data de hace 600.000 años.

Sí es cierto que su extinción dejó lugar a que apareciesen mamíferos de mayor tamaño y probablemente eso influyó decisivamente en los pasos evolutivos hasta el Australopitecus. Dejando ese a detalle a un lado, las teorías que aseveran que si no fuese por su extinción la Tierra estaría poblada por Velocirraptores ultra inteligentes son más bien pamplinas pertenecientes al terreno de la ciencia ficción.

Existieron dinosaurios marinos y voladores

Realmente lo que existieron fueron diversos tipos de reptiles marinos y voladores que convivieron junto a ellos, pero no eran dinosaurios propiamente dichos. Algunos de esos reptiles marinos eran los plesiosauros, pliosauros, mosasauros e ictiosaurios.

En cuanto a los voladores, llamados pterosaurios, aparecieron justo después que los dinosaurios y se extinguieron junto a ellos. Los pterosaurios más grandes llegaron a tener el tamaño de una avioneta y aunque eran familia cercana no eran dinosaurios.

Los dinosaurios no convivieron con los mamíferos

Sí, aunque eran mamíferos de un tamaño mucho más pequeño. Vivieron formando parte de un ecosistema reducido y generalmente eran de ámbito nocturno. La mayoría tenía un peso que no superaba los 5 gramos. Tampoco fueron responsables de la extinción de los saurios porque se comiesen sus huevos, otro mito bastante común.

Se extinguieron por culpa de un asteroide

Sí y no. A día de hoy, y pese a las controversias, parece que claro que un meteorito de gran tamaño (aproximadamente unos 10 kilómetros) impactó en lo que actualmente es la península de Yucatán en México. Dicho asteroide probablemente provocó la extinción de todos los dinosaurios cercanos a la zona de impacto en un radio de miles de kilómetros y también provocó en la Tierra una serie de cambios como tsunamis o lluvia ácida que sí contribuyeron a una Gran Extinción.

Pero por otro lado es poco probable que el meteorito por sí mismo fuese el único causante de la extinción (más sobre eso en el siguiente apartado). Hay pruebas también de diversos cambios en la tierra previos a su llegada, frío y erupciones volcánicas, por ejemplo, que hacen supone que probablemente el meteorito llegó en un cúmulo de mala suerte para asestar golpe de gracia.

Los dinosaurios se extinguieron del todo

Al contrario, varias especies sobrevivieron a esa Gran Extinción y dejaron una descendencia prolífica y generosa. Algunos animales actuales, como el colibrí o incluso el gorrión, son considerados dinosaurios. El famoso Archaeopteryx es el antepasado de todos ellos.

Los primeros humanos cazaban dinosaurios y mamuts

Es probablemente otra secuela más del cine de ciencia ficción. Los dinosaurios abandonaron la Tierra hace 65 millones de años, después de una estancia de 150 millones, y la humanidad propiamente dicha no tiene ni siquiera un millón. Esto nos sirve no sólo para hacernos una idea de lo insignificantes que somos en la historia de nuestro planeta sino que la coexistencia de ambas especies está separada además por millones y millones de años.

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Los mamuts en cambio se extinguieron hace "sólo" 3700 años, y sí, lo primeros hombres los cazaron para alimentarse y abrigarse. Por darle un poco de contexto, cuando los egipcios construyeron las pirámides de Giza todavía había mamuts en la Tierra.

¿Plumas o escamas? ¿Sangre fría o sangre caliente?

Ni lo uno ni lo otro. Si bien una de las aportaciones más recientes indican que las plumas eran muy habituales en los dinosaurios, no todos las tenían. Es de hecho es uno de los motivos de crispación entre los paleontólogos después del último tráiler de Jurassic World.

Sobre la sangre, estudios recientes apuntan que pese a la creencia popular de que eran reptiles de sangre fría, en realidad se movían en un extraño terreno intermedio y no eran ni de sangre fría ni de sangre caliente.

El T-Rex fue el depredador más grande conocido

Tampoco. En cuanto a depredadores terrestres fue el descomunal Spinosaurus, tan grande que probablemente podía engullir elefantes como aperitivo. El título de depredador más grande conocido está muy disputado, pero de momento queda reservado para el Liopleurodon, animal marino que era ligeramente parecido a un tiburón gigante, similar al también gigantesco Megalodón. Ambos (afortunadamente) están extintos.

Imágenes: Shutterstock, Wikimedia Commons

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