Cuatro largos meses ha estado el grupo de científicos del proyecto HI-SEAS EVA encerrado en una estación que trata de simular una parte de las condiciones a las que se enfrentarán los futuros astronautas que lleguen a Marte. ¿El objetivo de la misión? Cocinar y determinar qué alimentos son los más adecuados para mantenerse sanos y felices en el espacio.

Elegir la dieta de un astronauta no es fácil. No hay alimentos frescos. Todo está procesado y preparado para soportar mucho tiempo sin estropearse y, además, ocupar poco peso y volumen. Los investigadores han pasado cuatro meses alimentándose con estos productos, estudiando como afecta esa dieta a su salud y a su estado de ánimo, y registrándolo todo. Estas son algunas de sus conclusiones en palabras del comandante de la misión, Angelo Vermeulen:

Hemos constatado que hay ingredientes que son esenciales en el espacio como las especias, los condimentos y alguna salsa picante. También son muy importantes alimentos de puro comfort, como la Nutella, la mantequilla de cacahuete o la margarina. Luego está el problema de los alimentos ricos en fibra. La mayor parte de los alimentos procesados tienen muy poca fibra. Por ello hace falta pan de centeno, galletas integrales o frutos secos.

Aparte de cocinar, la tripulación salía periodicamente al exterior a menudo para realizar experimentos geológicos y de detección de microorganismos en las laderas volcánicas de Hawaai donde ha tenido lugar la misión.

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Estos paseos en traje espacial tenían por objeto mantener la simulación de aislamiento y estudiar sus efectos sobre los astronautas. Ayer por la mañana, los seis miembros de la misión se quitaron por fin el traje y salieron al exterior para celebrarlo con un banquete de comida fresca por primera vez en cuatro meses. [HI-SEAS EVA vía Space]

Fotos: Angelo Vermeulen y Sian / HI-SEAS EVA