Si bien es cierto que Android es un poco más susceptible a ataques de malware que iOS, la situación no es tan mala como parece. Con un poco de conocimiento y una pizca de sentido común, puedes proteger tu equipo de ataques. Aquí te explicamos cómo.

1. Establecer una pantalla de bloqueo

Tienes muchas métodos de seguridad basadas en pantallas de bloqueo: Por patrones, PIN, contraseña y Face Unlock. De todos ellos, el método por contraseña (alfanumérico) puede ser un perdida de tiempo pero también es el más seguro. El método por PIN reduce las probabilidades a combinaciones de cuatro digitos, mientras que bloqueo por patrones deja manchas en la pantalla que ayudan a adivinar el patrón con una efectividad del 68 por ciento.

2. Instalar un programa anti-malware

Igual que en un equipo con Windows, instalar un antivirus puede resultar práctico. Si has seguido las noticias, habrás escuchado que recientemente el malware BadNews infectó a millones de equipos a través de un servicio de publicidad para apps. Recogía en segundo plano el ID del teléfono, el número y mediante otro malware también mandaba SMS a sevicios Premium de origen ruso.

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Para evitar esto, es recomendable es instalar alguna de las aplicaciones anti-malware existentes, muchas de ellas son gratuitas. Nuestras apps recomendadas son Lookout, AVG o Avast. Te ayudarán a comprobar si las aplicaciones instaladas tiene código malicioso.

3. No almacenar en caché las contraseñas

Es molesto, pero es cierto. Almacenar las contraseñas en caché puede ser increíblemente útil pero también facilita el trabajo a cualquier persona que robe o quiera jugar una broma con tu teléfono. Por su puesto la pantalla de seguridad ayuda pero el único infalible para estar protegido es no almacenar las contraseñas en tu equipo.

4. Comprueba tus privilegios de super-usuario

Si eres de los que “rooteo” su equipo Android, deberás poner atención extra a la seguridad. El rooteo del equipo permite que las aplicaciones se ejecuten con el acceso de “root” (con todos los privilegios) fuera de los parámetros normales establecidos por Android. Una aplicación maliciosa con acceso de root sería peligrosa – capaz de hacer prácticamente cualquier cosa a tu teléfono sin tu conocimiento.

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Si rooteaste probablemente instalaste SuperSU o Superuser, que permite a los programas el acceso de root y listar a las aplicaciones que se ejecutan con este privilegio.

Ten mucho cuidado con lo que las aplicaciones a las que concedes el permiso de superusuario, asegúrate de solo darle el permiso a las aplicaciones de fuentes de confianza. También sería bueno, de vez en cuando ver la lista de aplicaciones y eliminar cualquier tontería innecesaria.

5. Asegúrate de instalar aplicaciones de fuentes de confianza

Uno de los métodos más comunes de infección en Android es la descarga de aplicaciones de dudosa procedencia. Un programa anti-malware, como se mencionó anteriormente, proporcionará una capa de defensa contra este tipo de aplicaciones.

Por supuesto, la mejor protección es el sentido común. Gracias a Google, la mayoría de las aplicaciones en la tienda de aplicaciones Android están limpias, salvo casos de exploits como Badnews que engañó a varios desarrolladores de apps. De cualquier manera, las aplicaciones de renombre siempre serán más seguras que las apps de terceros.

Crédito de imagen: Norebbo