Existen muchos tapones a rosca, pero este es el primero elaborado en corcho. Está diseñado para que podamos sacarlo sin la ayuda de un sacacorchos, y hasta reutilizarlo para volver a tapar la botella si no la terminamos. El diseño puede parecer simple, pero han hecho falta cuatro años para darle el visto bueno en el exigente mundo del vino.

La razón de este plazo tan largo es que había que esperar para confirmar que el tapón no tenía ningún efecto sobre el sabor, olor, o envejecido. Los tapones de corcho tradicionales son porosos. Es el propio vino el que sella los huecos del corcho y lo infla, precintando la botella.

Para que el nuevo tapón pudiera ser extraído a mano, el material necesitaba ser mucho más resistente a la torsión. El corcho de este nuevo tapón es más denso y hermético por si mismo. La forma en espiral del corcho y de la propia botella permite extraerlo sin herramientas y el sabor y aroma del vino permanecen intactos.

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El nuevo tapón ha sido desarrollado por la empresa embotelladora O-I, y presentado hoy en el Salón del vino de Burdeos. Aún pasarán un par de años hasta que empecemos a verlo en las tiendas y estará enfocado a vinos de gama media-alta. [Cork.pt,The Drinks Business]