Arqueólogos han descubierto cientos de extrañas esferas de aspecto metálico y propósito desconocido al explorar el túnel que se encuentra debajo del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacán (México). Ahora todo son preguntas.

El robot de exploración Tláloc II-TC, que tiene una cámara de infrarrojos y un escáner de láser que genera una visualización tridimensional del espacio, fue capaz de entrar en la parte del túnel que aún no ha sido excavada y encontró tres cámaras de entre 100 y 110 metros.

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Además, mientras excavaban las secciones intermedias que llevan a las cámaras del final del túnel, se toparon con una ofrenda atípica compuesta de al menos un centenar de esferas de aspecto metálico. Se especula que debieron ser colocadas durante la última clausura del túnel, aproximadamente hace 1,800 años.

El arqueólogo Jorge Zavala, colaborador de los trabajos de campo explicó: “aún no podemos establecer su función porque constituye un descubrimiento inédito. Debieron tener forma de esfera, van de los 4 a los 12 centímetros y poseen un núcleo de arcilla con materia orgánica, después se les cubrió con pirita, mineral que experimentó un proceso de oxidación y se convirtió en jarosita, de ahí que tienen un tono amarillo”.

Mientras continúan con la quinta etapa de la exploración, las esferas deberán ser sometidas a estudios para determinar con precisión su uso.

Crucen los dedos para que las esferas no sean recipientes de huevos xenomorfos, como en Prometheus. [Discovery, vía INAH]