Image: AP

Cuando se habla de la tecnología de manipulación genética CRISPR (siglas en inglés para Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas), oímos expresiones como “revolucionario” o “reformulador del mundo”. No es para menos: la posibilidad de “editar” cualquier molécula específica del genoma humano para quitar o agregar a nuestro antojo cualquier característica parece extraída de una película de ciencia ficción. Por ello, no nos extraña el revuelo que ha causado un estudio publicado el mes pasado en el cual se cuestionan las bases mismas de esta impresionante tecnología.

No es un secreto que la “edición” genética CRISPR a veces produce cambios no intencionales en el genoma; es decir, modificaciones que no habían sido planeadas por los científicos. A pesar del tiempo que se ha dedicado a afinar el proceso, los investigadores de este polémico estudio encontraron que al utilizar el CRISPR para, por ejemplo, curar la ceguera en los ratones, muchos de estos animales de laboratorio (en realidad miles), han sufrido efectos secundarios no planificados.

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Estos hallazgos nos advierten de que la tecnología CRISPR tiene que afinarse aún más, en especial antes de ser usada en terapia genética en humanos”, escriben los investigadores del estudio. No obstante esta advertencia, lo cierto es que el CRISPR ya ha sido utilizada en humanos: dos veces en China, por lo pronto, y se espera que el próximo año también en los Estados Unidos.

El descubrimiento creó controversia en torno a la valía del CRISPR. Algunos partidarios de esta tecnología han cuestionado la metodología empleada en el polémico estudio, mientras que otros afirman que, efectivamente, el CRISPR aún no está listo para ser utilizado en humanos.

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La primera crítica llegó el día siguiente a publicación del estudio, con un comentario de un investigador en PubMed, quien sostuvo que existen “errores por descuido” y defectos en la metodología, lo que evidencia “serias dudas acerca de los resultados o la interpretación de los mismos”. Además, concluye el comentario, es “difícil creer que la [edición] CRISPR-cas9 cause tantas supresiones homocigóticas [no intencionales] en dos ratones distintos”.

En redes sociales, además, diversos científicos han criticado la investigación señalando errores básicos presentes en el estudio, como la identificación errónea de genes, un mal etiquetado de los defectos genéticos y una muestra insuficiente de animales incluidos en el estudio.

Creo que la investigación publicada en Nature Methods acerca de que la tecnología CRISPR puede causar mutaciones no controladas es solo una falsa alarma” afirma a Gizmodo el genetista Eric Topol. “Resulta irónico, pero el método usado en el estudio es defectuoso. Aunque es cierto de que existen preocupaciones concretas sobre esta tecnología —los efectos genómicos no deseados que pueden presentarse en el proceso de edición genética—, la investigación publicada carece de base”.

Por otro lado, científicos de compañías centradas en el uso de tecnología CRISPR como Intellia Therapeutics y Editas Medicine enviaron cartas a Nature Methods, con sus propias críticas al estudio.

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Basándonos en la información disponible en el estudio con ratones, la conclusión más plausible es que las diferencias genéticas existentes son solo un reflejo de un nivel de variación normal entre individuos que conviven en una colonia”.

Consideramos que las conclusiones esbozadas en este estudio no se sostienen en los experimentos expuestos [en la publicación], sobre todo por la forma en que fueron diseñados y llevados a cabo” escribieron los científicos de Editas. “No solo eso, es imposible atribuir las diferencias [genéticas] observadas en los ratones a los efectos del CRISPR per se. Las variaciones genéticas vistas en este análisis comparativo probablemente estaban ya presentes antes de la edición genética empleando la tecnología CRISPR”.

La publicación del estudio, sin embargo, provocó que el valor de esas dos compañías —y de una tercera, CRISPR Therapeutics— se redujeran notablemente. Incluso dos semanas después de esta caída, las acciones de las compañías aún no se han recuperado del todo. Algunas incluso han solicitado enérgicamente que se retracten de todo lo afirmado en el controvertido estudio.

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Sin embargo, uno de los autores, Alexander Bassuk, respondió de esta manera a Gizmodo vía e-mail: “Toda nuestra metodología está descrita en la correspondencia de la revisión por pares y el material complementario que posee Nature Methods, así como en los datos brutos, que son de naturaleza pública, de manera cualquiera puede revisarlos”.

Springer Nature, compañía dueña de Nature Methods, dijo que han recibido “una serie de comunicaciones” concernientes al artículo. La empresa puntualizó que se había seguido el proceso de revisión por pares —que es una evaluación del trabajo realizada por otros investigadores antes de la publicación—, tal y como se hace con todos los trabajos publicados en su revista.

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Estamos considerando cuidadosamente todas las preocupaciones generadas por la publicación, y estamos debatiéndolas con los autores” dijo un portavoz.

En su blog, el profesor Paul Knoepfler de la UC Davis consultó a diversos científicos acerca del estudio, y obtuvo respuestas a favor y en contra. Uno hizo mención a los defectos en la metodología (que ya otros habían señalado). Otro sostuvo que la publicación era un buen recordatorio para tratar a fondo los efectos no deseados de esta tecnología.

En general, este estudio no aporta mucho a lo que ya se conoce sobre la materia, a pesar de toda su exposición mediática”,concluye Knoepfler. Es muy poco probable, escribió, que tantas “ediciones” genéticas no intencionales estuviesen presentes en los estudios que se realizaron. Sin embargo, igualmente sostiene que son necesarios más estudios para investigar a fondo este problema.

Estas reflexiones nos traen de vuelta a verdad contundente: a pesar de todo el avance en genética, todavía desconocemos mucho sobre la tecnología CRISPR. Ella nos permite modificar al detalle los genes con una facilidad nunca antes vista; sin embargo, esta capacidad puede ser desastrosa si es usada en humanos, y quizás resulte decepcionante cuando la apliquemos a todo lo demás. El CRISPR es todavía una tecnología que está en sus albores, y ya sea que un día se utilice para curar una enfermedad o crear un unicornio, aún le queda un largo camino por recorrer antes de que la adoptemos por completo.

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Actualización: este artículo ha sido actualizado con el fin de incluir comentarios de uno de los autores del estudio, así como de Nature methods y de Eric Topol.