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Ciencia

El 10% más rico del planeta concentra la mayor parte del impacto climático. Lo que revela un estudio sobre quién empuja realmente el calentamiento global

Una investigación reciente cruza emisiones asociadas al consumo, inversiones financieras y huella de estilo de vida para mostrar que una minoría con alto poder adquisitivo explica una parte desproporcionada del calentamiento observado. El dato no es solo moral: tiene implicaciones directas para cómo se diseñan políticas climáticas eficaces.
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El cambio climático no afecta a todos por igual, y tampoco lo causamos en la misma medida. Un nuevo estudio ha confirmado lo que muchos sospechaban: una minoría privilegiada de la población mundial es responsable de la mayor parte del daño climático. La investigación conecta directamente la actividad económica del 10% más rico con eventos extremos como las olas de calor y las sequías en la Amazonía.

La huella de carbono de los ricos

El 10% más rico está detrás de dos tercios del calentamiento global: Con razón no creen en el cambio climático
© Unsplash – Francesco Ungaro.

Desde el año 1990, el 10% de la población con mayores ingresos ha generado dos tercios del calentamiento global, según el estudio publicado en Nature Climate Change. Más aún, el 1% más rico del planeta contribuyó 26 veces más que el promedio a las olas de calor extremas y 17 veces más a las sequías en la Amazonía.

“La desigualdad no es solo económica, también es climática”, explicó la autora principal del estudio, Sarah Schoengart, investigadora de ETH Zurich, en una entrevista con AFP. Su equipo utilizó modelos climáticos avanzados y datos socioeconómicos para vincular directamente la riqueza privada con el daño ambiental tangible.

Inversiones, no solo consumo

El 10% más rico está detrás de dos tercios del calentamiento global: Con razón no creen en el cambio climático
© Unsplash / Hannes Kocholl.

Uno de los aspectos más innovadores del estudio fue incluir las emisiones indirectas generadas por las inversiones financieras. Es decir, no solo se contabilizó el estilo de vida de lujo (autos, aviones, mansiones), sino también el impacto ambiental de los negocios en los que invierte este grupo.

Según Schoengart, los activos de los súper-ricos tienen una huella climática tan significativa como su consumo, y gravar ese tipo de emisiones sería una forma más justa de enfrentar el problema. Estudios anteriores ya habían demostrado que los impuestos generales sobre el carbono castigan proporcionalmente más a los sectores pobres, mientras que los más adinerados escapan del costo real de su impacto ambiental.

¿Y los gobiernos? Propuestas estancadas

El 10% más rico está detrás de dos tercios del calentamiento global: Con razón no creen en el cambio climático
© Unsplash / Ma Ti.

Pese a la contundencia de los datos, las iniciativas políticas para hacer pagar a los súper-ricos por su huella climática han tropezado. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha congelado muchos debates sobre fiscalidad internacional, incluyendo propuestas en el G20.

En 2023, durante su presidencia del G20, Brasil propuso un impuesto del 2 % sobre el patrimonio neto de individuos con más de mil millones de dólares. La medida generó entusiasmo inicial y acuerdos simbólicos, pero no se ha traducido en acciones concretas.

La urgencia de actuar

El calentamiento global ya ha elevado la temperatura media del planeta en +1,3 ºC en las últimas tres décadas, con consecuencias visibles: eventos extremos, crisis agrícolas, desplazamientos humanos y pérdida de biodiversidad. Y, como revela el estudio, la responsabilidad está desproporcionadamente concentrada en manos de pocos.

Si el mundo quiere avanzar hacia soluciones reales, no basta con reciclar o cambiar bombillas. Hace falta una reforma profunda del sistema económico y fiscal, que obligue a los más contaminantes a asumir su parte.

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