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Ciencia

A los 4 años, el cerebro infantil experimenta un cambio sorprendente: descubre que los demás piensan diferente

Un importante avance cognitivo permite que los niños comprendan que otras personas tienen pensamientos, deseos y creencias distintos a los suyos. Este descubrimiento resulta fundamental para desarrollar la empatía, las relaciones sociales y la comunicación.
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Durante los primeros años de vida, los niños interpretan el mundo principalmente desde su propia perspectiva. Si conocen un secreto, pueden creer que los demás también lo saben. Si algo les gusta, pueden asumir que otras personas sienten exactamente lo mismo.

Sin embargo, alrededor de los cuatro años ocurre un avance fundamental en su desarrollo cognitivo: comienzan a comprender de manera más compleja que cada persona posee una mente independiente, con pensamientos, emociones y conocimientos que pueden ser diferentes de los propios.

Esta capacidad recibe el nombre de teoría de la mente y constituye uno de los procesos más importantes para comprender cómo se desarrolla la inteligencia social humana.

Aunque sus primeras manifestaciones aparecen mucho antes, entre los cuatro y cinco años suele producirse un progreso especialmente significativo.

El descubrimiento que transforma la manera de entender a los demás

La teoría de la mente es la capacidad de reconocer que otras personas tienen deseos, intenciones, conocimientos y creencias propios.

Gracias a ella, los niños comienzan a comprender que alguien puede estar equivocado, desconocer determinada información o interpretar una situación de manera diferente.

Este aprendizaje permite anticipar comportamientos, interpretar emociones y comprender mejor las relaciones sociales. No obstante, el proceso no ocurre repentinamente ni se desarrolla de forma idéntica en todos los niños. Se construye gradualmente mediante experiencias, interacciones y cambios en el desarrollo cerebral.

A los 4 años, el cerebro infantil experimenta un cambio sorprendente: descubre que los demás piensan diferente
© Antonius Ferret – Youtube.

El experimento que revela cómo piensa un niño

Uno de los métodos más conocidos para estudiar este fenómeno es la prueba de la falsa creencia.

En este experimento, un personaje guarda un objeto en determinado lugar y abandona la habitación.

Mientras está ausente, otra persona cambia el objeto de sitio.

Cuando el personaje regresa, los investigadores preguntan al niño dónde buscará el objeto. Los más pequeños suelen señalar el lugar donde realmente se encuentra, porque les resulta difícil separar su propio conocimiento del que posee el protagonista.

En cambio, muchos niños de cuatro o cinco años responden que buscará donde lo dejó originalmente. Esto demuestra que pueden comprender que otra persona actúe según una creencia equivocada.

Qué ocurre en el cerebro durante este aprendizaje

El desarrollo de la teoría de la mente está relacionado con la maduración de diferentes regiones cerebrales.

Entre ellas destacan áreas de la corteza prefrontal y la unión temporoparietal, involucradas en el procesamiento de información social y la interpretación de los estados mentales ajenos.

Sin embargo, la maduración cerebral no explica por sí sola este progreso. El lenguaje, las experiencias familiares y las interacciones con otras personas también desempeñan un papel fundamental.

Las conversaciones sobre sentimientos, pensamientos y situaciones cotidianas ayudan a los niños a reconocer que existen distintas perspectivas.

A los 4 años, el cerebro infantil experimenta un cambio sorprendente: descubre que los demás piensan diferente
© Pavel Danilyuk – Youtube.

Los juegos y las conversaciones ayudan a desarrollar la empatía

Las actividades cotidianas pueden favorecer esta capacidad sin necesidad de ejercicios complicados.

El juego simbólico, por ejemplo, permite representar personajes, imaginar situaciones y adoptar perspectivas diferentes. Cuando los niños juegan a ser médicos, maestros o personajes imaginarios, practican la comprensión de intenciones y comportamientos ajenos.

También resultan útiles las conversaciones sobre emociones, como preguntar por qué un compañero está triste o cómo podría sentirse alguien ante determinada situación. La interacción con hermanos, amigos y compañeros ofrece oportunidades para negociar, compartir y resolver desacuerdos.

Un cambio fundamental para toda la vida

Comprender que otras personas pueden pensar diferente representa un paso decisivo en el desarrollo social.

Esta habilidad facilita la comunicación, permite interpretar comportamientos y contribuye al desarrollo de la empatía, aunque no la garantiza por sí sola. Los científicos continúan investigando cómo evoluciona durante la infancia y qué factores influyen en sus diferencias individuales.

Lo extraordinario es que una capacidad que los adultos utilizamos constantemente comienza a construirse desde los primeros años de vida.

Reconocer que cada persona posee una realidad mental propia transforma profundamente la manera en que los niños comprenden el mundo y se relacionan con quienes los rodean.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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