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Ciencia

La NASA acelera su viaje hacia un misterioso asteroide metálico que podría esconder los secretos del interior de la Tierra

La nave Psyche ha iniciado una nueva etapa de su misión espacial utilizando motores iónicos que generan un sorprendente resplandor azul. Su destino es un asteroide rico en metales que podría revelar cómo se formaron los planetas hace miles de millones de años.
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La NASA acaba de iniciar una fase decisiva de una de sus misiones espaciales más ambiciosas. La sonda Psyche, lanzada el 13 de octubre de 2023, ha comenzado a utilizar casi continuamente sus propulsores eléctricos para alcanzar un misterioso asteroide metálico situado entre Marte y Júpiter.

Después de sobrevolar Marte en mayo de 2026, la nave aprovechó la gravedad del planeta rojo para aumentar su velocidad y modificar su trayectoria sin consumir combustible adicional.

Ahora, con el destino cada vez más cerca, los ingenieros han activado un sistema de propulsión que funcionará aproximadamente el 90% del tiempo restante del viaje.

El objetivo es llegar al asteroide Psyche en agosto de 2029 y estudiar un mundo que podría contener pistas fundamentales sobre el nacimiento de los planetas rocosos.

Unos motores que producen luz azul y funcionan durante años

Una de las características más sorprendentes de la nave Psyche es su sistema de propulsión iónica, una tecnología que utiliza electricidad y gas xenón para desplazarse por el espacio. A diferencia de los motores químicos tradicionales, que generan grandes cantidades de empuje durante períodos breves, estos propulsores producen una fuerza extremadamente pequeña, pero constante.

El sistema utiliza campos electromagnéticos para acelerar partículas cargadas de xenón y expulsarlas a gran velocidad, generando un característico resplandor azul. La fuerza producida equivale aproximadamente al peso de una pila AA sobre la palma de una mano.

Aunque parece insignificante, ese empuje puede mantenerse durante meses y permite que la nave acumule velocidad progresivamente.

En determinadas condiciones, Psyche puede alcanzar velocidades superiores a los 160.000 kilómetros por hora respecto de la Tierra.

La NASA acelera su viaje hacia un misterioso asteroide metálico que podría esconder los secretos del interior de la Tierra
© NASA Jet Propulsion Laboratory – Youtube.

La nave utilizará sus motores casi sin descanso hasta 2029

Desde el 28 de septiembre de 2026, Psyche mantiene sus propulsores activos prácticamente de forma continua.

La nave interrumpe brevemente su funcionamiento una vez por semana para comunicarse con los controladores terrestres y realizar comprobaciones técnicas. Su sistema eléctrico obtiene energía de enormes paneles solares que ocupan aproximadamente 75 metros cuadrados.

Sin embargo, a medida que la sonda se aleje del Sol, recibirá menos radiación y deberá reducir progresivamente la potencia de sus motores. A pesar de haber recorrido millones de kilómetros, Psyche solo ha consumido alrededor de un tercio de la tonelada de xenón que transportaba inicialmente.

El extraño asteroide que podría ser el corazón de un planeta desaparecido

El destino de la misión es el asteroide 16 Psyche, un cuerpo de aproximadamente 280 kilómetros de diámetro descubierto en 1852.

Su particularidad es que contiene una proporción excepcionalmente elevada de metales, especialmente hierro y níquel. Los científicos consideran que podría tratarse de parte del núcleo de un antiguo planetesimal, un cuerpo que participó en las primeras etapas de formación planetaria.

Una hipótesis plantea que violentas colisiones destruyeron sus capas exteriores, dejando expuesto su interior metálico.

Una oportunidad única para comprender cómo nació la Tierra

Cuando Psyche alcance el asteroide en 2029, comenzará una misión científica de aproximadamente dos años.

Durante ese período, estudiará su superficie, composición, campo magnético y características geológicas. Los investigadores esperan determinar si realmente se trata de los restos de un núcleo planetario o de un objeto que se formó mediante procesos diferentes.

Como resulta imposible acceder directamente al núcleo terrestre, estudiar un mundo rico en metales podría ofrecer información extraordinaria sobre las primeras etapas de nuestro planeta.

La misión representa así mucho más que una visita a un asteroide: es una oportunidad para investigar los procesos que dieron origen a la Tierra y a otros mundos del Sistema Solar.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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