Un ratón, visto bajo un escáner de infrarrojos. Foto: Salk Institute

En el organismo, existen dos tipos de tejido adiposo: la grasa blanca y la grasa marrón o parda. La primera es la que el cuerpo crea para acumular energía no quemada. La función de la grasa parda, por el contrario, es la termogénesis. Se quema para compensar las bajas temperaturas, y ahora sabemos cómo.

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Durante mucho tiempo se pensó que la grasa parda en seres humanos era exclusiva de los recién nacidos, pero un estudio de 2009 reveló que también está presente en adultos. Un nuevo estudio realizado sobre ratones en el Instituto Salt ha descubierto cómo hace exactamente el organismo para quemar esta grasa. El hallazgo abre la vía al desarrollo de nuevos tratamientos para frenar la obesidad.

Lo que el equipo ha descubierto es que la grasa parda expresa un tipo de gen relacionado con los estr√≥genos llamado ERRy que no expresa la grasa blanca. Al manipular ratones para que no fueran capaces de expresar este gen, los investigadores constataron que los animales no tienen ning√ļn tipo de grasa parda y ello les hace especialmente vulnerables al fr√≠o. Al someter ambos tipos de ratones a bajas temperaturas, los modificados gen√©ticamente se enfriaban con mucha mayor rapidez.

Foto: Salk Institute

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La grasa parda no es muy abundante en el organismo, pero el descubrimiento de la proteína que activa la expresión del gen ERRy puede servir para activar este gen en el tejido adiposo blanco. El estudio, recién publicado en Cell Reports, no solo permitirá conocer mejor cómo responde el cuerpo al frío, sino desarrollar nuevos fármacos para combatir la obesidad, la diabetes y algunas enfermedades del hígado. [Cell Reports y Salk Institute vía New Atlas]