Alemania desconectó Isar II, en Baviera, el 15 de abril de 2023, una de las últimas tres centrales nucleares del país en apagarse como parte del cierre definitivo de la generación eléctrica de origen nuclear. El reactor, de tipo agua a presión con una capacidad nominal de 1.485 megavatios, había estado en funcionamiento desde 1988 y llegó a ser una de las centrales más eficientes de Europa, con un factor de capacidad superior al 91%.
Una batería gigante en el mismo terreno
Ese mismo predio, en la localidad de Niederaichbach, cerca de Landshut, tendrá ahora un destino bastante distinto: la firma de inversión muniquesa Advisum planea construir allí, sobre unas cinco hectáreas, un sistema de almacenamiento en baterías con una potencia de hasta 900 megavatios, según reportó WirtschaftsWoche. El ministro de Economía y Energía de Baviera, Hubert Aiwanger, calificó el proyecto como una apuesta clave para el futuro energético de la región.
Demasiado sol para la red bávara
El proyecto responde a un problema muy concreto: Baviera lidera Alemania tanto en capacidad fotovoltaica instalada como en generación solar, al punto de que, en los días de mayor radiación, la red eléctrica local no siempre logra absorber con facilidad toda la energía generada. Un sistema de baterías de esta escala permite almacenar el excedente de electricidad cuando la generación supera a la demanda y devolverlo a la red en los momentos en que hace falta, ayudando a estabilizarla y, potencialmente, a reducir costos para hogares y empresas.
Aprovechar lo que ya estaba construido
La ubicación no es casual: el sitio conserva la infraestructura de transmisión eléctrica que antes abastecía a la central nuclear, incluida una subestación que actualmente se está ampliando para poder recibir hasta 4 gigavatios de energía renovable a través de la línea de alta tensión SuedOstLink hacia 2030. Ese cable subterráneo, todavía en construcción, conectará el ventoso norte de Alemania con el sur industrial del país, y reutilizar el punto de conexión de Isar II evita tener que tender nuevas líneas de transmisión desde cero.
Un centro de datos de IA como vecino
Además del sistema de baterías, los planes contemplan la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial de 100 megavatios en el mismo predio, pensado para capturar parte del crecimiento en la demanda de capacidad de cómputo que impulsa la industria de la IA. El proyecto se suma a otras iniciativas similares en Alemania que reconvierten infraestructura energética existente: en Brandeburgo, por ejemplo, avanza un centro de datos de IA de más de 13 hectáreas construido sobre los terrenos de una antigua central eléctrica.
Parte de una tendencia más amplia
El caso de Isar II no es un hecho aislado dentro del sistema eléctrico alemán: según El Periódico de la Energía, la capacidad de almacenamiento en baterías del país aumentó un 150% solo entre 2023 y 2025, en paralelo al crecimiento sostenido de la generación solar y eólica. La reconversión de infraestructura nuclear y térmica en activos de almacenamiento y cómputo se perfila como una de las piezas centrales de esa transición, en un país que decidió apostar de lleno por las renovables tras el cierre definitivo de su parque nuclear.