Un padre y su hijo. AP

Durante a√Īos el padre ha sido un simple espectador mientras el hijo era alimentado por los pechos de la madre. Algunos, los m√°s curiosos, puede que se hayan preguntado para qu√© demonios tienen pezones si no pueden alimentar al cr√≠o. Porque el hombre no puede tener leche paterna. No, ¬Ņverdad?

Vamos a tirar un mito nada más empezar: si eres un hombre (y tienes pezones) puedes producir leche paterna y, atención, amamantar a tu hijo. Es posible que te suene raro, y eso es precisamente porque lo es, y no sólo desde el punto de vista sociológico, sino también desde el fisiológico. Pero la probabilidad existe.

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Aunque muy peque√Īa. Casi tanto como el maldito pez√≥n.

Primero fueron los pezones

Pezón masculino. Getty

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Lo cierto es que el cuerpo humano es una maravilla de la ingenier√≠a. Cada uno de nosotros somos una peque√Īa f√°brica de bioenerg√≠a con la capacidad de auto-repararnos, venimos con protecci√≥n externa (s√≠, nuestra piel) y de serie con una incre√≠ble cantidad de memoria y procesamiento. Y por si esto no fuera suficiente, nuestro cuerpo y ergonom√≠a es capaz de adaptarse a toda clase climas, a modificar los m√ļsculos, y si no podemos somos capaces de crear herramientas para combatirlo.

Pero tambi√©n es cierto que venimos con fallos de f√°brica, o como m√≠nimo, extras que no se sabe muy bien para qu√© los queremos. Me refiero, por ejemplo, a las muelas del juicio, a los m√ļsculos conectados a nuestros o√≠dos que no s√© que pintan ah√≠ o a los abundantes pelos en zonas muy poco √ļtiles junto a la escasez en otras que s√≠ nos importan.

Y despu√©s est√°n los pezones. ¬ŅA qui√©n se le ocurri√≥ incluir entre el pecho y los hombros del hombre estos dos pezones (a veces incluso m√°s si son supernumerarios)? Es posible que la respuesta sea cosa de los cromosomas pero, ¬Ņpor qu√© demonios no se han eliminado con los procesos evolutivos?

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No hay mejor respuesta para explicarlo: los pezones son uno de los grandes easter egg del cuerpo humano masculino. Sí, el pezón se encuentra ahí porque está completamente listo para realizar su función original, esa que lleva a la lactancia masculina.

Lo que nos lleva a la gran pregunta.

Entonces, ¬Ņpuedo dar leche de mis pezones?

Gore Dads. AP

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Si ma√Īana tuvieras un hijo y decides que quieres amamantarlo como una madre, podr√≠as intentarlo. Pero para ello necesitas tener al reci√©n nacido en los pezones durante un par de semanas, tiempo en el que probablemente se pueda morir de hambre.

La misma literatura ha hablado en ocasiones sobre esa opci√≥n, descripciones que se sol√≠an ver desde un punto de vista milagroso. La primera vez que se tuvo constancia documentada de ello ocurri√≥ en 1896 a trav√©s del compedio Anomalies and Curiosities of Medicine. En el mismo George Gould y Walter Pyle catalogaron varios casos de medicina extra√Īos, todos con hombres. En uno de ellos hablaban de un misionero de Sudam√©rica que aliment√≥ a sus hijos porque su mujer estaba enferma. No es un hecho aislado, aunque s√≠ muy raro. En el a√Īo 2002 se supo que un hombre de 38 a√Īos de Sri Lanka hab√≠a alimentado a sus dos hijas durante la infancia despu√©s de que su esposa falleciera.

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Algunos supervivientes de los campos de prisioneros en la Segunda Guerra Mundial afirmaron haber lactado. Después de haber pasado hambre durante meses comenzaron a lactar en cuanto fueron alimentados adecuadamente.

A finales de los 70 fue la antropóloga Dana Raphael la que habló abiertamente del tema en su libro The Tender Gift: Breastfeeding. La mujer afirmaba que los hombres podrían inducir la lactancia simplemente estimulando sus pezones. Poco después el estudio de Dana era apoyado por el endocrinólogo Robert Greenblatt, del Medical College of Georgia. Greenblatt explicaba que para ello era necesario un pico hormonal.

El doctor se refiere en esencia a la hormona prolactina, la principal y necesaria para producir leche. La leche se produce en peque√Īas cavidades huecas en el tejido mamario llamadas alv√©olos, espacio donde los revestimientos contienen c√©lulas que secretan la leche cuando se dispara correctamente.

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Fathers training 1947. AP

Tanto los hombres como las mujeres tienes alvéolos, pero con niveles muy diferentes de prolactina. De hecho la mujer que no está embarazada ya tiene casi dos veces la hormona que tendría el hombre promedio. Más tarde, con el embarazo y sobre todo después de dar a luz, los niveles de prolactina pueden alcanzar hasta diez veces más en estas mujeres en comparación con un hombre promedio.

Si has llegado hasta aqu√≠ tendr√°s la misma duda, ¬Ņentonces como puede ser que los hombres puedan lactar sin los procesos implicados en el nacimiento con la ingente producci√≥n de prolactina?

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En √ļltima instancia la prolactina es metabolizada por el h√≠gado, ayudando as√≠ a regular su concentraci√≥n en el cuerpo. Ocurre que cuando el h√≠gado no est√° funcionando correctamente los niveles anormalmente altos de ciertas hormonas pueden acumularse. Esto es precisamente lo que se cree que sucedi√≥ con los cientos de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial, aquellos que aseguraban haber lactado durante el proceso de recuperaci√≥n una vez liberados.

Los expertos opinan que el estrés y la privación interfieren con el hígado y ciertas actividades hormonales que producen las glándulas hormonales. Una vez alimentado adecuadamente el hígado tarda más tiempo en recuperarse que las glándulas productores de hormonas, es decir, que se produce una acumulación concentrada de prolactina en los cuerpos como los de los prisioneros de guerra.

En cuanto al resto de casos como el de Sri Lanka, hoy se sabe que los padres expectantes y aquello que tienen recién nacidos también sufren un pico en la prolactina en comparación con sus niveles normales. Si bien no es suficiente como para causar la lactancia normalmente, puede ocurrir.

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Y no sólo en el hombre. Los machos de muchas especies diferentes de mamíferos tienen el potencial de lactar, aunque sólo uno, el macho del murciélago Dyacopterus spadiceus, lo hace espontáneamente.

Así que cuando en la próxima comida no tengas tema de conversación siempre vas a tener este apasionante y perturbador as en la manga. Los hombres puede que no tengamos pechos de pleno derecho, pero ciertamente podemos lactar, aunque en circunstancias muy muy extremas.