Una jornada de pesca frente a la costa de Florida terminó con una captura difícil de superar. El capitán Daniel Arsenault, de Hot Spots Charters, divisó un extraño objeto flotando en el Golfo de México. Primero aprovechó la sombra que proyectaba para sacar un mahi-mahi que nadaba debajo. Después, con ayuda de los pasajeros, subió a bordo un dron militar estadounidense de casi tres metros de largo.
El aparato apareció el 19 de septiembre cerca de la Base de la Fuerza Aérea de Eglin, uno de los principales centros estadounidenses para probar armamento y sistemas aéreos. Inicialmente, las autoridades confirmaron únicamente que habían perdido un «artículo de prueba». Un día después llegó una respuesta bastante más concreta: era un LUCAS y había caído al agua durante unas pruebas rutinarias realizadas el 17 de septiembre. El dron ya está nuevamente bajo custodia del Departamento de Defensa.
Lo extraño es que Estados Unidos construyó este dron copiando un arma iraní

La forma triangular del aparato encontrado por los pescadores ofrece la primera pista. LUCAS (Low-Cost Uncrewed Combat Attack System) procede del FLM-136 desarrollado por la estadounidense SpektreWorks, una plataforma creada originalmente para imitar amenazas enemigas durante ejercicios de defensa antidrón. Y el enemigo que sus ingenieros querían reproducir era muy concreto: el Shahed-136 iraní, el dron kamikaze de ala delta que se convirtió en una de las armas no tripuladas más reconocibles de los últimos años.
SpektreWorks describe directamente al FLM-136 como un sistema desarrollado mediante ingeniería inversa para conseguir una «emulación auténtica de amenazas». La idea inicial era bastante lógica: si las fuerzas estadounidenses querían entrenar sistemas capaces de derribar Shahed, necesitaban blancos que volaran y se comportaran de una forma similar.
El FLM-136 mide aproximadamente 3 metros de largo y 2,5 metros de envergadura, puede permanecer unas seis horas en vuelo y admite hasta unos 18 kilos de carga útil. Además, puede despegar mediante una catapulta neumática o con asistencia de cohetes. Pero el proyecto terminó recorriendo un camino bastante curioso: Estados Unidos pasó de fabricar una copia para aprender a derribarla a convertir esa misma arquitectura en un arma propia.
Del blanco de entrenamiento al dron kamikaze LUCAS

La versión militarizada se convirtió en LUCAS, una munición merodeadora de ataque unidireccional pensada para ser relativamente barata y producirse a escala. U.S. Central Command creó a finales de 2025 una unidad específica para operar estos drones y señaló que pueden lanzarse mediante catapultas, cohetes o sistemas montados sobre vehículos.
El coste declarado ronda los 35.000 dólares por unidad, muy por debajo del precio de muchos misiles tradicionales de largo alcance. Durante 2026, el sistema llegó además al combate en Oriente Medio, después de haber nacido esencialmente como una réplica estadounidense de una tecnología iraní.
El ejemplar pescado en Florida había sufrido claramente el impacto con el agua. Las fotografías muestran que perdió el motor, la hélice trasera y parte del morro, daños compatibles con una caída al mar. Aun así, buena parte de su peculiar estructura de ala delta permaneció intacta.

La aparición tampoco resulta tan inexplicable como podría parecer. Eglin dispone de un enorme campo de pruebas sobre el Golfo de México y la Fuerza Aérea realiza allí regularmente ensayos con drones y armamento. De hecho, cuenta incluso con embarcaciones dedicadas a recuperar objetivos no tripulados que terminan en el agua.
Lo insólito fue quién llegó primero esta vez. Un dron estadounidense nacido para imitar a uno de los diseños militares más conocidos de Irán terminó su prueba flotando en el Golfo de México, con un mahi-mahi escondido debajo y un grupo de pescadores intentando subirlo a cubierta.