La selva de Campeche protegió durante siglos una ciudad maya que permaneció fuera del alcance de caminos y saqueadores. Su aislamiento fue tan extremo que los investigadores decidieron llamarla Minanbé, una expresión del maya yucateco que significa “no hay camino”.
El asentamiento se encuentra al norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en México, y ocupa aproximadamente 15 hectáreas. Allí, un equipo de arqueólogos mexicanos y eslovenos encontró plazas, edificios palaciegos y religiosos, terrazas artificiales, calzadas y sistemas para modificar y canalizar zonas húmedas.
Una ciudad que el LiDAR había detectado hacía años
Minanbé no apareció de manera completamente inesperada. Los primeros datos de la zona fueron obtenidos hace 13 años mediante LiDAR, una tecnología que utiliza pulsos láser desde el aire para revelar desniveles y estructuras ocultas debajo de la vegetación.

Sin embargo, confirmar lo que mostraban esas imágenes exigía llegar físicamente hasta las ruinas. El equipo tuvo que abrir con machetes y motosierras un trayecto de unos cinco kilómetros para avanzar en vehículos y después recorrer otros seis kilómetros a pie por la selva.
La campaña fue dirigida por Ivan Šprajc, investigador del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, con autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.
Šprajc lleva tres décadas estudiando las Tierras Bajas Mayas Centrales y ha participado en la identificación de más de 80 sitios, incluidos Chactún en 2013 y Ocomtún en 2023.
Una pirámide y 14 monumentos de piedra
La construcción más alta de Minanbé es un templo piramidal de más de 13 metros, levantado con características del estilo arquitectónico Río Bec. A sus pies aparecieron tres estelas, mientras que en otras áreas se documentaron altares y monumentos distribuidos junto a una calzada que comunicaba los sectores central y noreste de la ciudad.
En total, el equipo registró 14 estelas y altares, varios de ellos con iconografía e inscripciones jeroglíficas todavía reconocibles.
La llamada Estela 1 muestra una escena en la que una figura parece decapitar a otra con un hacha o cuchillo. También conserva el signo calendárico 5 Ajaw, asociado por los investigadores con el año 849 d.C.
Esa fecha sitúa al menos parte de los monumentos en el periodo Clásico Terminal, poco antes del abandono de numerosas ciudades mayas de la región durante el siglo X.
“Intacta” no significa perfectamente conservada
Los edificios de Minanbé están cubiertos por vegetación, erosionados y parcialmente derrumbados. Algunos monumentos incluso aparecen fracturados o modificados deliberadamente, posiblemente por grupos que ocuparon la zona en una etapa posterior.
Lo excepcional es que los arqueólogos no encontraron pozos, túneles ni otras señales habituales de saqueo. Es el primer sitio sin expoliar que el equipo localiza en la región durante los últimos tres años.
Ese estado permitirá estudiar la ubicación original de los objetos y reconstruir con mayor precisión las relaciones políticas, religiosas y territoriales de la ciudad.
Minanbé probablemente alcanzó su apogeo entre los años 600 y 900, durante el Clásico Tardío, cuando Calakmul era una de las grandes potencias del mundo maya. Sin embargo, todavía se necesitan excavaciones más profundas para conocer quiénes gobernaron el lugar, qué relación mantuvo con las ciudades vecinas y por qué terminó abandonado.