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Ciencia

Arqueólogos llevaban 90 años intentando seguir la muralla del primer campamento romano de Vindonissa. Una obra en Suiza acaba de revelar su trazado, los barracones y hasta posibles bisturíes legionarios

La excavación permitió reconstruir mejor los límites de la fortificación más antigua del enclave. Bajo una calzada aparecieron además una barraca de tropa, una herrería de campaña, un áureo de Tiberio y objetos que muestran cómo trabajaban, comían y curaban sus heridas los soldados romanos.
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El terreno estaba destinado a convertirse en una promoción de viviendas. Antes de que las excavadoras comenzaran a abrir los cimientos, un equipo de arqueólogos recibió once meses para documentar todo lo que permanecía enterrado bajo una parcela de unos 4.000 metros cuadrados en Windisch, una localidad del cantón suizo de Argovia.

Lo que apareció no fue una estructura aislada. La intervención permitió aclarar el recorrido de la muralla meridional del primer campamento militar romano de Vindonissa, localizar un posible barracón para legionarios y recuperar herramientas, monedas, armamento e incluso dos objetos que podrían haber sido mangos de escalpelos romanos. Los hallazgos abarcan desde el siglo I hasta el IV d. C. y muestran cómo el lugar fue cambiando mucho después de que desapareciera su primera fortificación.

Vindonissa lleva más de un siglo siendo excavada y constituye uno de los yacimientos romanos más importantes de la actual Suiza. Sus archivos conservan cientos de miles de objetos y registros arqueológicos, pero todavía quedaban preguntas básicas sobre la forma y la extensión del campamento que dio origen al enclave.

La pista apareció hace 90 años, pero la muralla se perdía bajo la ciudad

Arqueólogos llevaban 90 años intentando seguir la muralla del primer campamento romano de Vindonissa. Una obra en Suiza acaba de revelar su trazado, los barracones y hasta posibles bisturíes legionarios
© Kantonsarchäologie, Kanton Aargau.

Los primeros indicios surgieron en el parque de Königsfelden, donde los pioneros de la investigación de Vindonissa documentaron hace más de nueve décadas un foso defensivo con sección en V. El hallazgo demostraba que había existido una fortificación anterior al gran campamento legionario conocido, aunque aquel pequeño tramo no permitía saber hacia dónde continuaba la defensa.

La excavación de Zürcherstrasse ha proporcionado finalmente la pieza que faltaba. Los arqueólogos identificaron la línea de una muralla construida con madera y tierra y el foso que discurría junto a ella. La defensa se encontraba unos 70 metros al sur de la muralla del campamento legionario posterior y giraba hacia el noroeste justo fuera del área excavada. Las evidencias permiten estimar que el primer recinto alcanzó una extensión cercana a los 400 metros de norte a sur.

Los materiales recuperados todavía no permiten fechar su construcción con precisión. La hipótesis principal la sitúa en los primeros años del reinado del emperador Tiberio, que comenzó en el año 14 d. C., aunque no puede descartarse por completo una fase anterior.

El relleno del foso conserva, además, una señal inesperada. Los investigadores identificaron rastros de vegetación pionera, las primeras plantas que colonizan un suelo abandonado. Eso indica que la defensa permaneció durante bastante tiempo sin mantenimiento antes de ser reparada y puesta de nuevo en funcionamiento. Vindonissa, por tanto, no habría evolucionado de manera lineal: el primer campamento pudo atravesar periodos de abandono, reorganización o cambios en su función militar.

Bajo una calzada romana apareció el lugar donde dormían y trabajaban los legionarios

Arqueólogos llevaban 90 años intentando seguir la muralla del primer campamento romano de Vindonissa. Una obra en Suiza acaba de revelar su trazado, los barracones y hasta posibles bisturíes legionarios
© Kantonsarchäologie, Kanton Aargau.

La muralla no fue el único descubrimiento. En el sector occidental, protegidos bajo una vía romana construida posteriormente, aparecieron los restos de un edificio de nueve metros de ancho y al menos 30 de largo.

Su interior estaba dividido mediante una sucesión regular de habitaciones y antecámaras. Esa distribución encaja con la de una barraca de tropa, donde varios grupos de legionarios dormían, guardaban su equipo y organizaban su vida cotidiana. La construcción ofrece una imagen mucho más tangible de las primeras unidades romanas estacionadas en Vindonissa: no solo permite saber hasta dónde llegaba su campamento, sino también cómo se repartía el espacio dentro de él.

Cerca de la cara interior de la muralla se localizó también un posible horno, quizá perteneciente a una zona dedicada a actividades artesanales. A pocos metros, dentro de un edificio todavía más antiguo, el equipo encontró el hogar de una herrería de campaña construida con especial cuidado.

La combinación no parece casual. Un campamento necesitaba reparar armas, fabricar piezas metálicas, mantener el equipamiento y producir alimento para cientos o miles de hombres. Vindonissa empezó a desarrollar esa infraestructura desde sus primeras fases, antes de convertirse en la gran base legionaria que dominaría la región durante el siglo I.

Dos posibles bisturíes completan una historia hecha de armas, oro y pan quemado

Arqueólogos llevaban 90 años intentando seguir la muralla del primer campamento romano de Vindonissa. Una obra en Suiza acaba de revelar su trazado, los barracones y hasta posibles bisturíes legionarios
© Kantonsarchäologie, Kanton Aargau.

Las capas de escombros situadas frente al campamento contenían monedas acuñadas a lo largo de más de tres siglos, desde la República romana hasta la Antigüedad tardía. Entre ellas apareció un áureo de oro emitido durante el reinado de Tiberio.

También se recuperaron utensilios de herrería, herramientas para trabajar el cuero, puntas de lanza y proyectiles, además de la piedra inferior de un molino manual. Una diminuta gema de cornalina, de apenas un centímetro, conserva la figura grabada de Victoria, la diosa romana del triunfo, sosteniendo una vara y una corona.

Los objetos más intrigantes son dos piezas interpretadas provisionalmente como posibles mangos de escalpelos. Una de ellas termina en una cabeza de animal y todavía está siendo liberada de la tierra en el laboratorio de restauración. La identificación no es definitiva, pero encajaría con la presencia de atención médica en un asentamiento militar donde las heridas, las enfermedades y los accidentes laborales formaban parte de la rutina.

A ello se suma un pequeño objeto carbonizado encontrado meses antes en el mismo solar. Los primeros análisis indican que probablemente sea un pan romano de unos diez centímetros de diámetro, posiblemente el primero de su clase localizado en Suiza, aunque su composición continúa estudiándose en un laboratorio especializado de Viena.

Tras once meses de trabajo y 2.225 metros cuadrados documentados, la parcela fue entregada a los promotores el 17 de julio de 2026. Los edificios modernos ocuparán el terreno, pero la excavación ha dejado algo que la ciudad llevaba casi un siglo buscando: una imagen mucho más completa del campamento donde Roma comenzó a instalarse en Vindonissa y de las personas que vivieron tras su muralla.

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