Cubrir un glaciar con una manta puede parecer una solución demasiado sencilla para uno de los efectos más visibles del calentamiento global. Sin embargo, en los Alpes lleva años haciéndose algo parecido: durante el verano, determinadas zonas de nieve y hielo se protegen mediante enormes lonas blancas de material sintético.
Ahora, en Suiza están probando una alternativa bastante diferente: lana de oveja.
El experimento se llama Keep It Wool y está impulsado por Summit Foundation junto con la Universidad de Lausana. En junio de 2026, el equipo extendió dos mantas de lana de 100 metros cuadrados cada una sobre el glaciar de Tsanfleuron, en la zona de Glacier 3000, en Les Diablerets. Junto a ellas colocaron una cubierta geotextil convencional para poder comparar directamente los resultados.
La idea no es salvar todo el glaciar
Las cubiertas funcionan mediante un principio relativamente sencillo. Su superficie limita la cantidad de energía solar que llega directamente a la nieve y al hielo y actúa además como aislamiento frente al calor.
Los geotextiles sintéticos utilizados actualmente pueden reducir el deshielo entre un 50% y un 70% en la superficie que cubren. El problema es que suelen estar fabricados con poliéster o polipropileno y, debido al viento, las precipitaciones y el desgaste, pueden liberar pequeñas fibras al entorno.

La lana podría solucionar precisamente ese inconveniente.
Es un material natural, biodegradable y renovable y, además, permitiría aprovechar parte de un recurso que actualmente tiene poco valor comercial en Suiza. Según los responsables del proyecto, entre el 40% y el 70% de la lana suiza puede terminar sin aprovecharse, siendo compostada o incinerada.
Los primeros resultados han sorprendido
Durante todo el verano, los investigadores realizaron mediciones aproximadamente cada dos semanas para comprobar cuánto hielo y nieve desaparecía bajo cada material.
Las primeras observaciones indican que las mantas de lana protegieron la superficie de manera comparable al geotextil sintético. También resistieron las condiciones de alta montaña mejor de lo que algunos miembros del proyecto esperaban. Los datos completos, sin embargo, todavía deben analizarse antes de obtener conclusiones definitivas.
La prueba llega además después de un invierno complicado para los glaciares suizos. GLAMOS calculó que en 2026 habían acumulado aproximadamente un 25% menos de nieve invernal que durante el periodo 2010-2020, una situación que favorece que el hielo quede expuesto antes durante el verano.

Hay un problema mucho más grande
Por prometedor que resulte el experimento, cubrir los Alpes con lana no es una posibilidad realista.
Actualmente, las lonas protectoras cubren apenas alrededor del 0,02% de la superficie glaciar de Suiza. Según Summit Foundation, permiten conservar unos 300.000 metros cúbicos de nieve al año, frente a una pérdida anual de hielo que ronda los 1.000 millones de metros cúbicos.
Por eso estas cubiertas se utilizan principalmente para preservar pequeñas zonas concretas, como pistas de esquí, accesos o instalaciones turísticas, y no para impedir el retroceso general de un glaciar.
La lana podría hacer que esa protección localizada sea menos contaminante. Pero el experimento también deja bastante claro dónde termina su utilidad: puede retrasar el deshielo debajo de una manta; no puede enfriar los Alpes.
Para frenar la pérdida de hielo a gran escala, los investigadores continúan señalando al mismo factor decisivo: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el calentamiento global.