En 2016, un equipo de arqueólogos que trabajaba en Atenas descubrió una fosa común de la Antigua Grecia que contenía los restos de 79 hombres. La escena resultaba especialmente perturbadora: muchos habían sido enterrados con las muñecas encadenadas y levantadas por encima de la cabeza, en una posición que sugería que habían sido sometidos antes de morir.
Durante años, una de las principales preguntas fue quiénes eran aquellas personas. Una de las hipótesis apuntaba a que podían haber sido invasores extranjeros derrotados por los habitantes de la región. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de ofrecer una respuesta muy diferente.
Los investigadores analizaron los restos de 66 de los hombres enterrados en la llamada tumba de la Explanada, un enterramiento que data del período Arcaico, aproximadamente entre el 700 y el 460 a. C. Los resultados indican que la mayoría de ellos procedía de la región de Ática, el territorio que rodeaba Atenas.
Es decir, no eran extranjeros. Eran, en su mayoría, habitantes locales.
El hallazgo, publicado en el Journal of Archaeological Science, no solo ayuda a comprender quiénes fueron las personas enterradas allí. También aporta nuevas pistas sobre una etapa especialmente convulsa de la historia de Atenas, justo antes del comienzo del famoso período Clásico de Grecia.
Una época marcada por la lucha por el poder
Muchas de las características que hoy asociamos con la Atenas clásica, incluida la democracia, comenzaron a desarrollarse durante el período Arcaico.
Fue entonces cuando Atenas empezó a experimentar con nuevas formas de organización política. Pero el proceso estuvo lejos de ser pacífico. La sociedad ateniense estaba profundamente dividida entre quienes defendían el poder de las élites aristocráticas y quienes buscaban una mayor participación de la población.
Julianne Stamer, bioarqueóloga de la Arizona State University y autora principal del estudio, explicó que este fue precisamente el momento en el que la democracia comenzó a surgir en Atenas.
Por eso, cuando los arqueólogos descubrieron a los 79 hombres colocados en tres filas paralelas, surgió una pregunta inquietante: ¿podían ser víctimas de aquellos conflictos políticos internos?

La otra posibilidad era que se tratara de enemigos extranjeros capturados después de una batalla.
Para intentar resolver el misterio, los investigadores recurrieron a una técnica conocida como análisis de isótopos de estroncio.
Los huesos podían revelar su lugar de origen
El estroncio es un elemento presente de forma natural en el suelo y cuya composición varía dependiendo de la antigüedad y el tipo de roca de cada región. A través del agua y los alimentos, diferentes isótopos de estroncio terminan incorporándose al organismo humano.
Una parte de estos elementos queda almacenada en los dientes y los huesos. Por eso, al analizar su composición, los científicos pueden compararla con la geología de distintas regiones y obtener pistas sobre el lugar donde una persona pasó parte de su vida.
Los investigadores analizaron a 66 hombres de la fosa común de la Explanada y compararon sus resultados con los de otros 97 individuos enterrados en el área funeraria de Fáleron, donde se encontraba la tumba.
El resultado fue llamativo.
Casi todos eran de la región de Atenas
La gran mayoría de los individuos analizados presentaba una composición isotópica compatible con la región más amplia de Ática.
Entre los hombres de la fosa común, solo dos fueron identificados como posibles personas procedentes de fuera de la región.
El resultado refuerza la hipótesis de que aquellos hombres pudieron ser víctimas de conflictos políticos internos, en lugar de soldados extranjeros capturados durante una guerra.
La conclusión también sorprendió a los propios investigadores. Durante este período, Atenas y otras regiones de Grecia estaban aumentando sus conexiones comerciales y existía un intercambio cada vez mayor de personas y mercancías.
El cementerio de Fáleron, de hecho, estaba situado junto a uno de los antiguos puertos de Atenas, que llevaba el mismo nombre. Por su ubicación, cabría esperar que los enterramientos reflejaran una sociedad cada vez más conectada con otras partes del mundo mediterráneo.
Pero los restos cuentan una historia diferente.
El misterio de una Atenas que todavía no era la gran potencia
Los resultados sugieren que, pese al crecimiento del comercio y los contactos con otras regiones, Ática podría haber recibido relativamente pocos inmigrantes durante el período Arcaico.
Esto abre nuevas preguntas sobre la relación de los antiguos atenienses con los extranjeros y sobre cómo evolucionó la sociedad que posteriormente convertiría a Atenas en una de las grandes potencias del mundo griego.
Los atenienses del período Clásico, además, tenían leyes de ciudadanía muy restrictivas. Los historiadores todavía no saben hasta qué punto esas mismas actitudes estaban presentes durante el período Arcaico.
Los investigadores ahora quieren profundizar todavía más en la identidad de las personas enterradas en Fáleron y estudiar otros aspectos de sus vidas, incluida su alimentación.
La tumba de los 79 hombres, por tanto, no solo ha dejado de ser un posible cementerio de invasores extranjeros. Se ha convertido en una ventana hacia una Atenas mucho más antigua, marcada por las luchas internas, la desigualdad y la violencia política.
Mucho antes de convertirse en el símbolo de la democracia y la cultura clásica, Atenas atravesó una etapa turbulenta. Y los hombres encontrados con las manos encadenadas podrían ser una de las evidencias más inquietantes de aquellos años.