Saltar al contenido

Así actúa la manzanilla sobre el cerebro y el estrés, según la medicina funcional

El doctor William Arias, especialista en medicina funcional, explica cómo la manzanilla puede ser una aliada real para combatir el insomnio leve y reducir el estrés. Lejos de ser un simple remedio casero, estudios científicos confirman que esta planta actúa sobre los receptores cerebrales que regulan la relajación y el descanso nocturno.

Cada noche, miles de personas en todo el mundo recurren a una taza de manzanilla para calmar la mente y conciliar el sueño. Lo que antes se consideraba una costumbre heredada, hoy cuenta con el respaldo de la ciencia. El doctor William Arias, experto en medicina funcional y nutrición clínica, sostiene que esta planta medicinal es “una herramienta poderosa para mejorar la calidad del descanso y reducir el impacto del estrés”.

Según el especialista, incorporar la infusión de manzanilla a la rutina nocturna puede ser una forma natural y eficaz de favorecer el sueño profundo y mantener a raya la ansiedad, sobre todo en personas que buscan alternativas sin fármacos.


Por qué la manzanilla ayuda a dormir mejor

El secreto está en la apigenina, un compuesto bioactivo presente en la flor de manzanilla —y también en plantas como el apio o el perejil— que actúa directamente sobre los receptores cerebrales GABA.
Estos receptores son los mismos que regulan la sensación de calma y relajación. Al estimularlos, la apigenina contribuye a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y a mejorar la producción natural de melatonina, responsable del ciclo de sueño y vigilia.

“Una infusión de manzanilla media hora antes de dormir puede ser de gran ayuda en casos de insomnio leve o estrés acumulado”, señala Arias. Sin embargo, aclara que no se trata de una solución inmediata: “Sus efectos se sienten al mantener el hábito, no tras una sola taza. El cuerpo necesita adaptarse”.


Cómo tomarla y cuándo actúa

El especialista recomienda preparar la infusión con dos gramos de flores secas —aproximadamente una cucharada— en una taza de agua caliente, dejando reposar entre cinco y siete minutos. Beberla sin exceso de azúcar o edulcorantes mejora su eficacia relajante.
Los efectos, explica Arias, suelen percibirse tras dos semanas de consumo regular, especialmente cuando se combina con buenos hábitos de descanso: horarios regulares, cenas ligeras y un entorno sin pantallas ni luces intensas antes de dormir.


Más allá del descanso: beneficios digestivos y antiinflamatorios

La manzanilla no solo calma la mente: también favorece el bienestar intestinal. Su acción antiinflamatoria y antiespasmódica la hace útil frente a cólicos, digestiones lentas o molestias abdominales leves.
Históricamente se ha usado incluso en lactantes para aliviar cólicos y reducir la irritabilidad digestiva.

Una revisión científica publicada en Molecular Medicine Reports (2009) destacó además el potencial de la manzanilla para inhibir el crecimiento de células cancerígenas sin dañar tejidos sanos, lo que refuerza su valor terapéutico como planta de amplio espectro.

Así actúa la manzanilla sobre el cerebro y el estrés, según la medicina funcional
© FreePik

Precauciones y contraindicaciones

Aunque es un remedio natural, no está exento de precauciones. Las personas alérgicas a las plantas de la familia de las margaritas (Asteraceae), así como quienes toman anticoagulantes o medicamentos sedantes, deberían consultar con su médico antes de incorporarla a la rutina diaria.

“El hecho de que sea natural no significa que sea inocua”, recuerda Arias. Por eso insiste en el equilibrio: usarla como complemento, no como sustituto de un tratamiento médico o de hábitos de sueño saludables.


Una aliada sencilla para tiempos de estrés

En una era donde el insomnio y la ansiedad son epidemias silenciosas, la manzanilla reaparece como una alternativa accesible, económica y respaldada por la ciencia moderna.
Su acción suave y progresiva encaja con los principios de la medicina funcional: apoyar al cuerpo para que recupere su equilibrio natural, sin forzarlo.

“Dormir bien no depende de una sola acción —concluye el Dr. Arias—, sino de un conjunto de pequeños hábitos que trabajen juntos. En ese sentido, la manzanilla es una aliada real: no promete milagros, pero sí un descanso más sereno”.

Fuente: Infobae.

También te puede interesar